"¿La he cagado?": la metedura de pata que casi le cuesta el puesto a Irene Montero

  • Política
  • 08-07-2022 | 08:07
  • Escribe: Enrique Sanz
La ministra de Igualdad no sabe tener la boca cerrada


Irene Montero es una de las ministras peor valoradas por todos los españoles, y demuestra diariamente por qué es uno de los miembros más impopulares del Gobierno de Pedro Sánchez. Sus continuas salidas de tono y falta de altura política han tenido estos días su última entrega, con un más que cuestionable viaje a Estados Unidos en un Falcon, supuestamente para fortalecer las relaciones internacionales a distintos niveles entre ambos países y para concienciar a la sociedad norteamericana sobre las bondades del aborto, ahora que el país ha derogado esa ley.

Este viaje con tintes oficiales ha sido en realidad una excusa para que Montero y sus amigas puedan ser cuatro turistas más en lugares como Nueva York, desde donde publicarion la polémica fotografía que se ha vuelto tan viral en redes sociales estos últimos días. Asimismo, el método elegido por Montero y sus amigas no es otro que un avión de la flota oficial puesta la servicio de la presidencia del Gobierno: los Falcon.



Estos aparatos aéreos parecen ser el medio favorito de transporte de Sánchez y sus socios de Unidas Podemos, que insisten siempre en impregnar sus discursos con mensajes a favor de la lucha ecologista y contra el cambio climático pero eligen uno de los medios de transporte más contaminantes conocidos por el hombre para desplazarse a destinos ridículos e innecesarios, como cierto festival de música celebrado en nuestro país o para organizar una excursión con las amigas con apariencia de viaje oficial.

La ministra de Igualdad es ya una vieja conocida de los expertos en política, y no precisamente por sus acertados comentarios y decisiones. Uno de sus gazapos más sonados se produjo en 2017 cuando, en pleno auge del independentismo, el Gobierno de Rajoy anunció el traslado de 43 obras de un museo de Cataluña a su lugar de origen, el monasterio oscense de Sijena, en Aragón. Montero, que siempre quiere sacar tajada de todo lo posible, no se cortó e hizo un comentario al respecto de la situación que podría haber devenido en una catástrofe mayor de lo que ya fue el 1-O y los acontecimientos que se sucedieron después.



Sin comprobar sus fuentes ni hacer un mínimo chequeo de los datos que tenía en su cabeza, la hoy ministra de Igualdad se lanzó al comentario político con alegría y descuido: "esos bienes tienen que estar donde deben estar, creemos que son bienes que estaban en Aragón y son de su propiedad o deberían serlo y, por tanto, deben estar ahí".

La sorpresa de todos fue mayúscula cuando Irene Montero soltó aquellas palabras delante de varios micrófonos y cámaras de medios de comunicación de alcance nacional, que no dudaron en repasar una y otra vez estas esperpénticas declaraciones que se oponían directamente a lo que defendían los integrantes de Unidas Podemos en Cataluña, quienes querían que las obras permanecieran en territorio catalán.



'Zapeando', presentado en su momento por Frank Blanco, dio buena cuenta del error gravísimo de Montero. El presentador señaló la enorme contradicción en la que había caído la entonces portavoz de Podemos en el Congreso en estos términos: "A lo mejor sus compañeros de partido catalanes no le han contado que ellos no están a favor de que las obras volvieran a Huesca, que es justo lo que ella acaba de decir".

"Hay políticos que con tanto lío no saben lo que defiende su partido". El remate de Lorena Castell, una de las colaboradoras de aquel programa, ejemplifica perfectamente la situación pasada y presente de Unidas Podemos. En aquel momento una periodista de LaSexta, asignada para cubrir la sesión de la Cámara Baja, avisó a Montero: "Decir esto con las elecciones catalanas...". La entonces portavoz de Podemos en el Congreso no tuvo otro remedio y buscó una salida rápida y fácil: "Pues a lo mejor la he cagado y me dicen mis compañeras, no sé... la he cagado". Una desolada Irene Montero seguía insistiendo por los pasillos con "¿La he cagado?" como un alma en pena, consciente de que aquel grave error podría haberle costado el puesto.



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