La Guardia Civil, desprotegida por Interior, y no solo a causa del Covid-19

  • Política
  • 04-01-2021 | 08:01
  • Escribe: Bárbara Hermida Carrera

La falta de chalecos anti-balas pone en peligro, día a día, a cientos de agentes de la Benemérita.


Los agentes de la Guardia Civil tendrán que compartir sus chalecos antibalas, debido a una "mala previsión" de la Dirección General del instituto armado y del Ministerio del Interior.

Así lo ha asegurado, a través de un comunicado, la Unión de Guardias Civiles (UniónGC), que ha criticado que, debido a la caducidad de cientos de estos chalecos, la Dirección de la Benemérita les ha remitido una orden por la que los chalecos individuales deberán ser reasignados a las unidades, de manera que se compartirán a la hora de salir a patrullar.


Una medida que vuelve a poner de manifiesto la precariedad material con la que estos agentes llevan a cabo su día a día, y que pone en riesgo su salud, ya que, ante una pandemia como la que se está viviendo actualmente del Covid-19, compartir una prenda tan necesaria y durante tantas horas va en detrimento de la salud de los usuarios.

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La UniónGC ha asegurado que, en condiciones normales, compartir el chaleco es "grave", agravándose de forma "exponencial" al hacerlo durante una pandemia, "con el peligro de contagio que ello va a suponer, y el riesgo que supondrá no solo a los agentes sino a sus familias y, por ende, al resto de la sociedad".

Una queja que ha sido elevada tanto a la Dirección General como al Ministerio del Interior, al que han exigido que proceda inmediatamente a comprar los chalecos necesarios para evitar que esta "nefasta previsión" ponga en riesgo la vida de los agentes.



La diferencia entre la vida y la muerte

Y es que no sólo es imprescindible, para gran parte de la labor diaria de los agentes de la Benemérita, contar con un chaleco anti-balas propio, sino también el contar con uno apropiado.

Algo que podría evitar tener que lamentar que algunos agentes pierdan la vida en acto de servicio, tal y como ocurrió el 14 de diciembre de 2017, cuando Igor el Ruso, asesinó a los agentes Víctor Jesús Caballero Espinosa y a Víctor Romero Pérez.

El segundo de ellos había adquirido su chaleco anti-balas por sus propios medios, según informaban fuentes del caso en aquel momento. Por su parte, Caballero Espinosa contaba con un chaleco de la Benemérita... que "no era de su talla" y le "quedaba pequeño", seguún recoge el informe del servicio de criminalística, tal y como apuntaba El Español.

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A pesar de que el informe no analiza si las heridas provocadas en la zona del chaleco pudieron provocar la muerte del agente, ElPeriódico sí informaba de que el chaleco presentaba "cinco orificios y restos de sangre".

Detalles que vuelven a marcar la necesidad, constantemente denunciada por los sindicatos de la Benemérita, de que los agentes cuenten con las medidas de protección necesarias para evitar, no sólo los contagios entre los miembros del cuerpo, sino también la desprotección con la que día tras día salen a la calle, arriesgando sus vidas por una "mala previsión" de sus superiores.

 

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