La Generalitat retiró la bandera de España, mientras que Sánchez se inclinó ante la Senyera: viva el diálogo y la concordia

  • Cataluña
  • 16-09-2021 | 09:09
  • Escribe: Redacción

Pere Aragonès demostró sus intenciones de desafío durante su rueda de prensa tras la primera reunión con Sánchez en la mesa de diálogo.




Este miércoles, y bajo una gran expectación ciudadana y mediática, se producía en el palacio de la Generalitat de Cataluña el primer encuentro de la Mesa de Diálogo entre el Gobierno de España y el Govern catalán, en el que se personaban Pedro Sánchez y Pere Aragonès, como clara señal de la búsqueda de entendimiento que ambos han promulgado en sus  apariciones públicas.

Una búsqueda de la convivencia que el presidente socialista demostraba al llegar al edificio catalán, con una simbólica reverencia a la bandera catalana, la cual muchos ya anticiparon como una señal de la disposición de Sánchez a ceder al chantaje nacionalista.



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Sin embargo, la reunión no era tan fructífera como los bandos habían propuesto, ya que las líneas rojas de la amnistía y el referéndum separaban a los integrantes de la mesa de diálogo, que terminaban este primer encuentro con sensaciones agridulces.



Tanto, que Pere Aragonès decidía volver a desafiar al Estado español nada más terminar la reunión con los socialistas, demostrando así que su partido, y por tanto su Gobierno, no dudarán en volver a la vía unilateral, en caso de fallar la mesa de diálogo con el Ejecutivo nacional.

Sin bandera de España

Así pues, era Pedro Sánchez el primero en aparecer ante los medios de comunicación tras la mesa de negociación, reconociendo el socialista que las posiciones están "muy alejadas", y que se necesitará mucho trabajo para llegar a un consenso.



Un consenso que no parece ser compartido por su interlocutor independentista, que mostraba su desprecio hacia España antes de comenzar su intervención ante la prensa.

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Y es que, tras la intervención de Sánchez, varios operarios de la Generalitat procedían a retirar la bandera de España, dejando únicamente la senyera como acompañante de Aragonès ante los medios de comunicación.

Un gesto que también se repetía en la fachada del edificio público, donde colgaba una pancarta a favor de "la libertad de expresión y opinión", demostrando nuevamente que el independentismo no está dispuesto a doblegarse ante el Estado opresor, aunque aseguren ante los medios que su discurso es el del diálogo, la concordia y la negociación pacífica.

 

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