La esclavitud existe en un pueblo de Valladolid

  • Sucesos
  • 24-03-2021 | 07:03
  • Escribe: Guillermo Vives

Las víctimas eran ciudadanos extranjeros irregulares, sin domicilio ni estudios, sin personas de confianza en España que pudieran interesarse por su situación y con cargas familiares en sus países de origen




Ha sido una acción conjunta de la Policía Nacional y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social que ha concluido con la detención de un matrimonio de 61 años que explotaba a sus trabajadores en régimen de semiesclavitud.

La operación 'LAMB' ha sido realizada por la Unidad Contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, que ha localizado en un pequeño pueblo de Valladolid, fronterizo con Zamora, a este matrimonio sin antecedentes policiales al que se acusa de un presunto delito contra los derechos de los trabajadores y otro de amenazas contra  tres ciudadanos extranjeros que trabajaban en una explotación ganadera de lunes a domingo "en condiciones abusivas que rozaban la esclavitud".



Dormían en camas llenas de pulgas

La Policía Nacional detectó a tres trabajadores "en situación administrativa irregular", con el agravante de que vivían en una casa "insalubre, sin agua caliente ni calefacción, conviviendo con insectos y durmiendo en camas llenas de pulgas".

Además, las víctimas realizaban jornadas "maratonianas" de más de 18 horas diarias, de lunes a domingo, sin derecho a descansos ni vacaciones por un salario de unos 600 euros al mes.



El marido es el titular de la explotación ganadera y la esposa era la que controlaba diariamente a los trabajadores, impartiéndoles órdenes y abonando los salarios.

En el pasado ya habían sido sancionados en tres ocasiones por la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social por contratar a personal extranjero sin autorización para trabajar en España y sin ser dados de alta en la Seguridad Social.



Ese era el modus operandi de la pareja: "contratación" de trabajadores irregulares y las condiciones de explotación infrahumanas a las que eran sometidos los trabajadores.

Las víctimas eran ciudadanos extranjeros irregulares, sin domicilio ni estudios, sin personas de confianza en España que pudieran interesarse por su situación y con cargas familiares en sus países de origen.



Su precaria situación le obligaba a aceptar cualquier oferta laboral que les ofrecieran, pese a poner en riesgo su propia salud física y mental.

 

Facebook Twitter


Deja tu Comentario