La energía renovable es la que más impuestos paga por generación y distribución

  • Dinero
  • 01-04-2022 | 07:04
  • Escribe: Redacción
Este año será la tecnología eléctrica que más aporte al Estado, 758 millones, a través del Impuesto sobre el Valor de Producción de la Energía Eléctrica


El futuro de Europa se construirá con el autoconsumo energético o no será. El problema que se plantea es el modo en el que el ‘viejo continente’ se desprende de su dependencia del gas y el petróleo para abrazar las energías limpias. Es decir, cual es el ritmo de acompasamiento. Dependiendo del modo en que se haga el éxito será menor o mayor.

Pero, es que, además, la renovables no sólo es la herramienta para construir el futuro de Europa y es que es ya un nicho de riqueza de nuestros países. Por lo pronto, es la tecnología de generación eléctrica que más impuestos aporta a las arcas del Estado. Según una simple proyección para 2022, las renovables encabezarían con 92.000 MWh la producción eléctrica en nuestro país. Por detrás, se situaría, a larga distancia, la nuclear (55.000 MWh); las centrales de ciclo combinado de gas (45.000 MWh); Hidráulica (30.000 MWh); Cogeneración (28.000 MWh); Fuel Islas (9.000 MWh) y, en último lugar, los 6.000 MWh del fluido producido con carbón.



En relación a esta generación cada tecnología paga impuestos. Concretamente, el referido al Impuesto sobre el Valor de Producción de la Energía Eléctrica (IVPEE) que grava la producción y distribución de la electricidad. El tipo impositivo es del 7% del importe total de la generación y la incorporación al sistema eléctrico.

Así, conforme a las previsiones de producción expuestas, las renovables pagarían 758 millones; nuclear, 358 millones; las centrales de ciclo combinado a gas, 293 millones; hidráulica, 195 millones; cogeneración, 182; Fuel islas, 70 y carbón, 39.



Si a esta circunstancia, se suman los beneficios por la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera y que es la mejor vía que ha encontrado Europa para el autoabastecimiento energético tiene difícil explicación que nuestro país cargue sobre sus hombros el reequilibrio del mercado interior.

Desde diferentes ámbitos europeos miran con recelo a España por elegir esta vía de ajuste de su ‘excepcionalidad ibérica’. Las eléctricas ya han advertido que cualquier penalización puede suponer un cambio estratégico de inversión, ya que se trata de infraestructuras que requieren un desembolso muy importante y que necesitan ente 15 y 20 años para que sean rentables.



Las empresas reclaman legislaciones estables que no se vean alteradas por circunstancias excepcionales que puedan poner en riesgo la inversión. En cierta forma, es lo que sucede ahora. Lo extraordinario de la situación, con un IPC disparado al 9,8% y un IPC subyacente del 3,4%, el más alto desde 2008, ha llevado al Ejecutivo a tomar medidas de importante calado para frenar la inflación.

De lo que no hay duda entre los expertos y legisladores, es de que el gas es la fuente de energía originaria de este ‘suflé’ de precios. Su elevado coste contagia al resto de sectores dependientes y que, como el juego de fichas de dominó, acaba incidiendo negativamente la cesta de la compra. Limitar el precio del gas a costa de una compensación de las renovables es Internal Use pan para hoy y hambre para mañana, ya que se rompe la seguridad jurídica y pone en riesgo el desarrollo energético futuro del país.



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