La dramática versión de la madre del bebé maltratado

  • Sucesos
  • 19-01-2019 | 05:01
  • Escribe: Gonzalo Palacios

Ha recibido amenazas de muerte, han tenido que dejar su casa y no le dejan acercarse a su hijo.




El bebé de dos meses ingresado en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona por malos tratos, ya había visitado previamente hasta dos hospitales y un centro de atención primaria (CAP), sin que nadie detectara los malos tratos que se adjudican a su padre.

La madre, Lucía Méndez, de 20 años y de nacionalidad uruguaya, como el padre, ha explicado a El Periódico que "el día 23 de diciembre fuimos al Hospital de Calella y el día 26, al CAP Pineda de Mar. Lo llevé porque le vi un derrame gris encima del labio. Los médicos me dijeron que tenía cólicos de lactante, que estaba estreñido". 



Y el día 28, la madre lo llevó al Hospital de Mataró porque tenía fiebre y no comía bien. "Pero el niño no tenía marcas en el cuerpo", sostiene la madre, que dice desconocer que el bebé pudiera haber sufrido malos tratos. "Todas las pruebas habían salido bien".

"Si los médicos, que son profesionales, no se dieron cuenta, ¿cómo lo voy a saber yo?"

Lucía explica en El Periódico que los días 2 y 3 de enero volvió a visitar con el pequeño el CAP de Pineda de Mar. "Me vuelven a decir que son cólicos de lactante y que cambie de leche. El día 3, cuando vuelvo con él a casa, el niño convulsiona y lo llevo a las urgencias del Hospital de Calella. A partir de ahí, lo trasladan a Vall d'Hebron"Lucía añade: "Si los médicos, que son profesionales, no se dieron cuenta del maltrato, ¿cómo pretenden que yo me dé cuenta de algo tan horrible?".



La madre reconoció un derrame en el cerebro producido por una fuerte sacudida y es entonces cuando en la Vall d´Hebron se activa el procolo ante un posible caso e maltrato infantil. Poco después, los días 8 y 9 de enero Nicolás, el progenitor, confesó haber golpeado al bebé.

Y la madre ha añadido: "Yo dejo de tener contacto con él el día 10. Me puse como loca cuando me enteré y por eso nos separamos. Pero, hasta entonces, yo no sabía que maltrataba al niño. No tenía marcas en los brazos. Y delante de mí nunca lo maltrató. A mí tampoco me maltrató nunca. Dijo que zarandeó al niño porque estaba estresado, ya que no dejaba de llorar. No justifico lo que hizo porque eso no tiene justificación, solo cuento lo que él me dijo".



"Le cambiaba los pañales delante de mí y le hablaba súperbien"

Añade la madre que el padre consumió drogas hasta hace "tres o cuatro años". "Nadie comprende por qué hizo eso. Los médicos lo atribuyen a que le quedó alguna secuela de las drogas. Pero nunca tuvo problemas con los vecinos. A L. le cambiaba los pañales y, delante de mí, le hablaba súperbien". Lucía, que no ha vuelto a saber de Nicolás desde el día 10, delega toda la responsabilidad en el padre y afirma que ha recibido amenazas de muerte: "Nos rayaron la puerta de casa y un día vinieron dos vecinos para darme una paliza". 

Y ahora lamenta que le prohiban visitar a su hijo en Vall d'Hebron, ni siquiera puede llamar directamente para preguntar cómo está ni acercarse al hospital. "Este es mi primer bebé. Como madre hice todo bien. Veo su ropa en casa y me echo a llorar". Del padre, Nicolás, no quiere saber nada. Ni tampoco ponerse en contacto con él. "¿Qué le digo después de algo así?", se pregunta.



El Sindic de Greuges interviene en el caso

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha constatado que en el caso del bebé de dos meses ingresado en la UCI del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona tras ser maltratado "ha habido carencias de información, de comunicación, de formación y dotación del personal en los diversos servicios y, sobre todo, de coordinación entre los mismos".

En rueda de prensa tras reunirse con representantes de la Conselleria de Salud de la Generalitat, la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia), el Ayuntamiento de Pineda de Mar y el equipo de atención a la infancia (EAIA) del Maresme (Barcelona), ha explicado que emitirá una resolución en las próximas semanas.

Pedirá un protocolo específico de los derechos de los bebés en situación de riesgo, incluyendo antes de nacer, por ser una etapa de la vida en la que se dan "las mayores condiciones para que sea invisible y dificulte muchísimo ver dónde puede haber lesiones de derecho", así como más recursos para la detección de estos casos, tras ver falta de ellos.

También ha visto necesario un circuito de intervención más específico para el seguimiento y la atención más intensiva de los bebés, ya que antes de su ingreso en la UCI en estado grave, una enfermera de Calella (Barcelona) había alertado de posible maltrato: "Ha habido una sospecha por un lado" que no ha llegado al otro para activar los mecanismos.

Falta de recursos en los servicios de atención primaria

La adjunta al Síndic por los derechos de los niños, Maria Jesús Larios --también presente en el encuentro-- ha alertado de la actual "falta de recursos en los servicios de atención primaria" de salud para poder hacer intervenciones y acompañamiento a las familias, lo que dificulta el trabajo comunitario, que facilita detectar riesgos.

También ha considerado que la información entre los servicios de salud y el resto de actores "tiene que fluir de una forma más fácil, y los elementos de protección de datos tienen que pasar a un lado secundario ante la protección del niño".

A la vez, han considerado que si la enfermera detectó maltrato y propuso una entrevista con la familia --a la que ya no llegaron a asistir--, si la alerta es de maltrato "esto no se resolverá con una entrevista".

"Ha sido objeto de maltrato"

Aunque todavía no han llegado a una diagnosis clara del caso, "hay elementos más que suficientes para creer que este bebe ha sido objeto de maltrato", ha dicho Ribó a preguntas de los periodistas, y ha aclarado que no pretende sustituir investigaciones judiciales, sino que lo constata de acuerdo a los protocolos de maltrato de menores existentes.

"Hace falta ser capaces de seguir toda situación que pueda evidenciar vulnerabilidad, así como una coordinación de los servicios sociales básicos y de salud", más recursos de apoyo familiar, acompañamiento a los padres y mejora del personal especializado en este acompañamiento y en el diagnóstico de la desprotección.

Ribó ha considerado que hace falta más financiación de programas preventivos, y más canales de comunicación entre salud y los servicios sociales, entre otras consideraciones que recogerá la resolución que prepara.

En 2016, después de que un bebé ingresara muerto en el Vall d'Hebron, el Síndic ya constató carencias de dotación de medios y recursos para estos casos, y pidió un protocolo para estudiar y seguir la situación de bebés o niños pequeños en situación de riesgo, así como coordinación entre los servicios sociales básicos y de salud, como ha hecho este viernes.

También ha recordado que la institución que representa promovió estos protocolos tras el conocido como 'caso Alba', y desde entonces se ha avanzado en los mecanismos de protección a menores.

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