La comparación entre el independentismo catalán y la Alemania nazi se hace sola: ¡Compruébalo tú mismo!

  • Cataluña
  • 26-12-2019 | 08:12
  • Escribe: Bárbara Hermida Carrera

Lo explicó Stefan Zweig en 1941.




En 'El mundo de ayer', publicado en 1941, Stefan Zweig explicaba el ascenso de los nacionalsocialsitas, y el hundimiento de la Europa central.

Ahora, el libro del alemán ha sido comparado por Dolça Catalunya con la situación que se vive en Cataluña en estos últimos tiempos.



La conclusión es las terribles semejanzas, explicadas en cinco puntos, entre los movimientos de los separatistas radicales catalanes y el movimiento nazi. 

Los grupos violentos

Escribía Zweig que "de repente empezaron a surgir grupos de jóvenes, al principio pequeños pero después cada vez más numerosos, con botas altas, camisas paras y brazaletes chillones con la esvástica. Organizaban reuniones y desfiles, se exhibían por las calles cantando y vociferando, pegaban enormes carteles en las paredes y las pintarrajeaban con la cruz gamada".



Un comportamiento muy semejante a los jóvenes independentistas que han tomado las calles catalanes en los últimos meses, rompiendo y quemando mobiliario urbano, así como los integrantes de los CDR.

La pasividad del Gobierno central

"¿Dormían o simplemente cerraban los ojos? ¿Consideraban que era un movimiento de poca importancia o a escondidas fomentaban su expansión?" - se plantea el autor - "Sea como fuere, incluso los que apoyaban de tapadillo al movimiento, más tarde se estremecieron ante la brutalidad y rapidez con que echó a andar".



Una actitud muy semejante a la tomada por Pedro Sánchez y su gobierno en funciones. También destaca la actitud del ministro de Interior Marlaska, que en un principio no dió importancia a las revueltas callejeras tras la sentencia del procés.

Un peligroso suflé

Considerar que los nacionalismos son 'pan para hoy, y hambre para mañana', le salió muy caro a los alemanes; cuestión que podría repetirse si no se frena el independentismo radical.



"Los grandes periódicos democráticos en vez de prevenir a sus lectores, los tranquilizaban todos los días, diciéndoles que aquel movimiento [...] se derrumbaría irremisiblemente al día siguiente o al otro".

"El Estado aguantará"

El creer que el Estado de Derecho sobre el que se rige el país es lo suficientemente fuerte para aguantar cualquier ataque, acaba produciendo que sus propios ciudadanos desestimen el peligro inminente. 

"Ni siquiera los judíos alemanes se mostraron demasiado preocupados. Se engañaban con la ilusión de que un canciller del Reich depondría, por supuesto, la vulgar actitud de un agitador antisemita".

Así pues, todos esperan que, de producirse realmente una situación "crítica", desde el Gobierno se apliquen medidas (como el 155) que mantengan el Estado de Derecho.

"Luego se produjo el incendio del Reichtag, el Parlamento desapareció y Göring soltó a sus hordas: de un solo golpe se aplastaron todos los derechos en Alemania".

La táctica del 'poco a poco'

"El nacionalsocialismo, con su técnica del engaño sin escrúpulo, se guardaba muy mucho de mostrar el radicalismo total de sus objetivos antes de haber curtido al mundo [...] Lo más genial de Hitler fue esa táctica suya de tantear el terreno poco a poco e ir aumentando cada vez más su presión sobre una Europa que, moral y militarmente, se debilitaba por momentos".

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