Junqueras llama cobarde a Puigdemont con un hostión histórico

  • Cataluña
  • 30-01-2019 | 08:01
  • Escribe: Gonzalo Palacios

"Yo, como Sócrates, Séneca y Cicerón, me quedé en Cataluña por sentido de responsabilidad hacia mis ciudadanos". Con esta frase Junqueras llama cobarde a Puigdemont.




Si no lo suelta, revienta, y lo ha soltado en el diario francés Le Figaro. Oriol Junqueras tenía necesidad de recordarle a su antiguo amigo de correrías Carles Puigdemont que es un vivales, que se ha conportado con cobardía eludiendo sus responsabilidades y que para coherente, él. (La mujer de Junqueras monta el drama en la radio: "El juicio del 1-O no será justo")

"Yo no hui"... como Puigdemont

Y le ha recordado a Puigdemont que él es como Sócrates, Séneca y Cicerón, que pudiendo haber huído no lo hicieron: "Yo me quedé en Cataluña por sentido de responsabilidad hacia mis ciudadanos", ha dicho. ¿Se puede ser más claro?



Las palabras de Junqueras dejan al descubierto una brecha insalvable que se ha abierto en el frente independentista catalán. No se tragan entre ellos. No se soportan. Y menos desde que la decisión de Puigdemont de huir ha jugado en contra de los presos encarcelados. (Cuando Oriol Junqueras se pasaba las leyes por el culo)

Incluso el Tribunal Supremo les ha negado la libertad condicional en los días previos al juicio por el alto riesgo de fuga que existe a partir de la evidencia de que podrían hacer lo mismo que Puigdemont y sus compinches fugados de la justicia, que disponen de cobertura suficiente para permanecer en el extranjero al margen de la ley y ajenos a lo que sucede en España.



Junqueras insiste en el argumento de que  "Sócrates, Séneca o Cicerón tuvieron la posibilidad de huir y no la aprovecharon". Por eso se siente "impresionado por esta responsabilidad cívica y ética" que él ha optado por compartir, a diferencia de lo que ha hecho Puigdemont, cómodamente instalado en Waterloo. (El 'beso' de Judas de Oriol Junqueras a Puigdemont)

"Seguir aquí tiene un valor ético"

El líder de ERC ha aprovechado para lanzarle otro mandoble a Puigdemont y a su catadura moral: "a pesar de que no hemos cometido ningún delito, que un responsable político viva la realidad que estamos viviendo nosotros tiene un valor ético". ¿Carece de este valor Puigdemont y los compañeros de partido que huyeron en busca de comodidades en el extrtanjero que no podrian tener en la cárcel? No lo dice, pero se le entiende todo. (Último sondeo: Puigdemont se pega un hostión y Junqueras se lo come desde la cárcel)



Junqueras insiste en Le Figaro en que organizar un referéndum no puede ser considerado como delito desde que las Cortes españolas modificaron el Código Penal en 2005, y vuelve a recalcar que en la jornada del referéndum no hubo "ningún acto de violencia". Es la mentira que han mantenido siempre con la esperanza de convertirla en verdad a fuerza de machacarla. Y sostiene que el Tribunal Constitucional se atribuyó unas funciones que no le corresponden "en el marco de la cultura occidental" suspendiéndolo y declarándolo ilegal. Algo, por supuesto, que nadie en la "cultura occidental" ha cuestionado. (Divorcio total entre Puigdemont y Junqueras: ¡No se pueden ni ver! )

Y pone el ejemplo de Canadá cuando Quebec organizó un referéndum sobre la independencia. Su Tribunal Constitucional no solo no lo impidió sino que instó a buscar un mecanismo de participación que se concretó en una ley, dice.



Junqueras se aferra a su verdad de que fue "la violencia del Estado" la que impidió que el 1-O se desarrollara con normalidad. Y añade: "con todo, el 1 de octubre marca un punto sin retorno, una demostración de la determinación democrática de los catalanes". (Así se defendió Junqueras en la Audiencia Nacional: "Soy creyente")

Admite que era consciente de que podría acabar de patitas en prisión porque "el aparato del Estado no podría resistir a la tentación", aunque tenía la esperanza de que "estas cosas no pasaran en el siglo XXI".

¡Sálvese quien pueda!

Y ha descartado apoyar los presupuestos de Pedro Sánchez:  "para qué discutir de una o de otra partida presupuestaria si en este país se condena los cantantes, los humoristas, los activistas".

Y sobre la responsabilidad directa del separatismo en el auge de VOX ha manifestado que "algunos dicen que el republicanismo catalán ha despertado el fascismo. Para despertarlo, hacía falta que existiera. ¿En qué medida es original este partido de extrema derecha si se compara a los márgenes extremistas que ya estaban presentes en el seno de la derecha tradicional española?"

Ni juntos, ni revueltos. El independentismo va de capa caída. Todos peleados. No se ponen de acuerdo y dan la sensación de que están viviendo un "sálvese quien pueda". Al estilo Sócrates... o al estilo Puigdemont. (El maquiavélico plan que tenía Junqueras para robar a España)

Junqueras, en un holograma, propone plantar un espejo ante el Estado

Anoche Junqueras estuvo presente de forma virtual en forma de holograma en el recinto del Sant Jordi Club de Barcelona. Fue durante unos dos minutos al principio, poniendo la voz su hermano Roger.

En ese discurso preparado previamente por Junqueras, éste afirmó: “Nos sentaremos pues ante el tribunal, pero nos plantaremos ante el régimen del 78 para intentar desmontar esta farsa y poner un espejo ante el Estado para que todo el mundo conozca su cara más oscura, para denunciar una involución que si no detiene, al final nos acabará afectando a todos los demócratas. A todos y todas. También a la ciudadanía del estado español”.

Junqueras ha añadido que no espera otra resolución que no sea una sentencia “ejemplarmente dura” por parte del Estado. Y ha añadido que sólo puede confiar en los tribunales europeos: “La injusticia de la instrucción y del procedimiento judiciales construidos contra gran parte de la sociedad catalana (...) llegará más temprano que tarde al Tribunal Europeo de Derechos Humanos”. “Y estoy convencido de que Europa contribuirá desde la perspectiva judicial a hacer caer la injusticia española”, ha añadido el líder de Esquerra. Será un “juicio sumarísimo”, que “no será justo”. Y ha pedido a los suyos que no haya “ni lloros, ni lamentos”. “No quiero ver nunca más la derrota en vuestros ojos”, ha dicho.

 

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