'Happy', el cachorro que salvó la vida de Julián, su dueño

  • Mascotas
  • 08-07-2019 | 09:07
  • Escribe: Julián Fernández Cruz

Su dueño es nuestro colaborador Julián Fernández Cruz, autor de muchos de los dossiers de DonDiario.


Llegó a nuestra vida con apenas 3 meses procedente de Madrid. Ese fue el regalo de mi cuñada, tras haber sido operado de un cáncer de colon. Él iba a ser mi compañero las 24 horas del día, pero lo que os quiero contar es algo que perdurará el resto de mi vida. 

Happy es un Bichón Maltés dócil, afable, intrépido, acomodadizo, vivaz, inteligente, cariñoso, receptivo, juguetón, activo y gentil. Así definen a esta raza y todos estos calificativos se los aplico a mi mascota, aunque añadiría unos cuantos más.


Hace aproximadamente 5 años y tras haber sido operado de mi enfermedad, un cáncer de colon, me encontraba en el hospital de Bellvitge en Barcelona, recuperándome, cuando recibí la llamada de un conocido y polémico abogado de Madrid, con quién firmé un contrato para la elaboración de un libro. 

La obra ya había sido entregada una vez finalizada, pero según me hizo saber, necesitaba con toda urgencia que le enviara el libro totalmente maquetado con las ilustraciones en color. Lo necesitaba porque iba a hacer una presentación en el Hotel Ritz de Madrid y esperaba la presencia de la Presidenta de Argentina, “amiga suya”, la Sra Cristina Fernández de Kirchner.


Una petición imposible de cumplir

Le comuniqué que me era imposible ya que estaba en observación tras mi operación y mi estado de salud no me lo permitía. Me insistió una y otra vez: para él aquella presentación era importantísima y se jugaba muchísimo. Me rogó que hiciera lo imposible por acudir. Y añadió que una vez tuviera en su poder la obra me haría llegar los 3.000 euros acordados en el contrato por mi labor de “negro”.

Les hice saber a mis doctores la petición de mi cliente, a lo que de inmediato me dijeron que era imposible que yo abandonara el hospital en mi estado. Insistí que debía enviar la obra y les expliqué con detalles lo que el abogado me había pedido. La negativa al darme el alta fue unánime por parte de los médicos.



Entonces tomé la determinación de solicitar el alta voluntaria, a pesar de que me dieron a conocer los riesgos que ello supondría. A pesar de todo, abandoné el hospital y a los 3 días ya tenía finalizado el trabajo de maquetación e ilustración en color, y se lo envié para que lo presentara.

La muerte vino a visitarme

Desde el mismo momento que abandoné el hospital me encontraba fatal: fiebre, dolores, mareos… Era un infierno insoportable. Me era imposible dormir, tomaba calmantes sin parar. Me alimentaba de antibióticos, con más dosis de las que debía… ¡Un infierno! Mi esposa insistía en que debía reingresar con urgencia en el hospital. Pero al día siguiente de haber completado mi trabajo me era imposible levantarme de la cama. Estaba roto. 

Y observé como ‘Happy’ estaba muy inquieto e iba de un lugar a otro observándome. Apenas veía su cara y de repente, aunque a día de hoy aun no entiendo cómo pudo realizar aquel enorme salto, alcanzó la cama. Y una vez en la cama, se precipitó saltando sobre mi estómago. No olvidaré jamás aquel momento: eran las 00:06 de la mañana y mi hijo acababa de salir de su trabajo y venía a casa. ¡Ese día la suerte me acompañó, porque volví a nacer!

‘Happy’ sabía que me estaba muriendo

Cuando ‘Happy’ saltó sobre mí, empezó a brotar una enorme cantidad de pus. Cogí todas las toallas que había en la casa y las utilicé como compresas. Cuando llegó mi hijo, el olor era insoportable, y llamó a la ambulancia. Yo ya no estaba. Había perdido el conocimiento y desperté en Urgencias.

Dos doctores estaban extrayéndome el pus que tenía en mi cuerpo. Fue un litro y medio lo que salió de aquel agujero que Happy con su salto había provocado.

“¡Usted está vivo gracias a su perro!”

Desde el día en que se me diagnosticó mi cáncer de colon y la posterior metástasis de hígado, y de ello hace unos cinco años, suelo salir muy poco de casa. Me dedico a escribir y, sobre todo, a conversar con mi perro ‘Happy’. Los lectores pensarán que de tanto tratamiento y operaciones, debo tener ‘algún cable del cerebro desconectado’, pero os prometo que ‘Happy’ lo entiende todo, absolutamente todo.

Es mi “ángel de la guarda” y no soy creyente. Allí dónde yo esté, él estará tumbado a mis pies y tocándome. Me quiere mucho y me necesita, pero yo a él más. ¡Le debo la vida! Su compañía es lo más preciado que tengo.

¡Gracias ‘Happy’ por formar parte de mi vida…! ¡¡¡TE QUIERO!!!

Una última aclaración

Todo aquel tremendo riesgo que asumí fue por atender la petición de un, desgraciadamente muy conocido abogado: José Emilio Rodríguez Menéndez.

Él fue quien puso en riesgo mi vida. Y todo cuanto me dijo era totalmente falso, como era y es habitual en él. Ni la Presidenta de Argentina, ni su presentación en el Hotel Ritz, era verdad.

Y además el contrato que ambos firmamos en su día por el cual debía percibir 3.000 euros por escribirle el libro, jamás se cumplió. Este individuo, este tiparraco, nunca me pagó mi trabajo. Y es más, niega conocerme a pesar de tener fotografías junto a él y emails donde me promete el pago de mis honorarios, etc., etc.

Uno de estos días os contaré mi relación profesional con el mentiroso ‘abogado del diablo’: José Emilio Rodríguez Menéndez. ¡Sin duda el mayor sinvergüenza de España!

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