Gonzalo Boye tiene manía persecutoria: ¿Qué llegaría a decir si hubiera estado 532 días encerrado en un zulo?

  • Cataluña
  • 02-01-2022 | 09:01
  • Escribe: Celeste De Sebastián
El abogado de Puigdemont se cree el protagonista de una película de acción en la que el Estado 'opresor' busca controlar a los 'rebeldes'.


Carles Puigdemont mantiene, cuatro años después de su fuga a Waterloo, un discurso de victimismo en el que su huida de la Justicia, después de organizar el procés independentista, se ve transformado en un 'exilio' involuntario debido a la 'opresión' contra su persona llevada a cabo por el Estado español.

Un discurso victimista y egocéntrico que ahora ha adoptado su abogado, Gonzalo Boye, quien busca convertirse en el protagonista de una trama de investigación y de opresión del Estado contra él, debido a su papel como defensor de los independentistas.



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Así pues, el abogado terminaba el año acusando a la empresa de seguridad 'Securitas' de actuar como un 'agente' encubierto del Gobierno español que habría intentado entrar en su casa, al igual que sucedió hace apenas un año, cuando se produjo un robo en la casa de Boye.



"Securitas acaba de enviarme a dos vigilantes a casa porque según ellos ha saltado la alarma... lo extraño es que en casa NO tengo alarma de Securitas" ha destacado el abogado en su cuenta de Twitter.

La doble vara de medir de Boye

Así pues, el abogado de los independentistas se convierte a sí mismo en una nueva víctima del Estado, que está siendo controlada y amenazas, según su versión, por fuerzas ocultas del Gobierno de España, para acabar siendo silenciado de una manera u otra.



Una manía persecutoria de Boye que no tiene ningún fundamento, ya que su papel dentro de la causa independentista está muy lejos de convertirle en el protagonista de una película de ficción de espías y servicios secretos.

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Eso sí, para película de ficción, o para varios documentales, sí que dan los atroces hechos en los que participó Boye  con la banda terrorista ETA, secuestrando y manteniendo cautivo en un pequeño zulo a Ortega Lara. Hechos que sí conllevaron una persecución y espionajes previos de los que Boye, sin embargo, se mantiene sin hablar ante los medios de comunicación.

Una doble vara de medir del abogado independentista que demuestra que, mientras se muestra como una inocente víctima de la persecución del Estado, él mismo está dispuesto a perseguir, secuestrar y  encerrar a aquellos que no apoyen sus causas ideológicas.

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