Estos son los insultos de la CUP en su repugnante carta al Rey

  • Política
  • 13-12-2019 | 08:12
  • Escribe: Pedro Riscal

Los cobardes cupaires prefieren escupir en una carta majaderías contra Felipe VI antes que decirle lo que piensan a la cara.


Los miembros de la CUP en el Congreso rechazaron en su momento la posibilidad de participar en la ronda de consultas del Rey con las diferentes formaciones políticas de cara a la investidura de un nuevo gobierno. 

Son anti-todo y eso de postrarse ante la autoridad real del jefe del estado les incomodaba. Especialmente porque consideran que el Estado del Rey no coincide con el suyo.


No se atrevieron a dar la cara ante el Rey

No quisieron dar la cara ante el Rey y recurrir al diálogo para mostrar sus inquietudes. Han preferido esconderse detrás de una carta para volcar ahí en un monólogo sus insultos inaceptables contra la Monarquía y el Monarca, probando así sus falacias sobre el pasiaje 'represivo' en el que viven y la 'falta de libertad', en especial de expresión, que sufren los ciudadanos en el estado español.

Estas son las mamarrachadas que le han escrito al Rey en su carta haciendo gala de su habitual zafiedad:


"Con esta carta declinamos su invitación a la consulta sobre la investidura del nuevo presidente del gobierno español. Teníamos muchas cosas a decirle, pero, precisamente, la investidura era de las menos importantes de todas.

Nos hubiera gustado hablar, para empezar, del mal que ha hecho su estirpe tan francesa como española en los Países Catalanes a lo largo de la historia, un mal que, desde Felipe V, nunca ha sido reparado. Felipe de triste memoria, que abolió las instituciones, reprimió el pueblo rebelde, que todavía le canta en contra, y comenzó la persecución de nuestra lengua. Seguramente, usted reina con el mismo nombre como mensaje que sus padres decidieron enviar a todos los catalanes y catalanas. Han pasado los siglos, pero no la función represora de la monarquía española contra nuestro pueblo.



Los asuntos turbios de la Monarquía

También podríamos hablar de la corrupción crónica que salpica a su familia, empezando por su propio padre, con una fortuna calculada de cerca de 2.000 millones de dólares, y siguiendo con su vergonzosamente absuelta hermana Cristina; los vínculos entre la monarquía y las empresas más importantes del Ibex 35; o la participación activa de la casa real en los negocios de venta de armas a dictaduras como la de Arabia Saudí. Todo ello, al fin y al cabo, señales de la continuidad profunda de los intereses representados por la corrupta dictadura franquista -a la que ustedes continúan otorgando títulos de nobleza-- gracias a su reconversión en monarquía parlamentaria; una continuidad que su padre desarrolló, sobre todo, como figura central del nuevo consenso a raíz de su protagonismo en el golpe de Estado del 23-F; un consenso que consistió, en gran medida, en lavarle la cara a la oligarquía política y económica del régimen, así como unas fuerzas represivas y judiciales intactas.

Podríamos hablar, igualmente, del aumento de la represión contra decenas de personas por el solo hecho de adoptar una posición contraria a la monarquía, que aunque después la mayoría terminen en absolución, porque son una muestra de la libertad de expresión ganada a pulso --como cuando se queman sus fotos--, obligan a pasar el trago del proceso por injurias a la corona. O también podríamos comentar por qué su popularidad está por los suelos, aún más después de que el 3 de octubre de 2017, cuando el pueblo catalán se sentía impresionado por las agresiones policiales, usted salió a avalar la represión y a decirnos que la unidad de España es el único valor que de verdad le interesa. En esto, usted y su padre han sido extremadamente fieles al dictador que les restituyó en el trono.

No pueden perder el tiempo con el Rey

Estos cuestiones son, muy probablemente, las que la mayoría de nuestro pueblo le comentaría, si tuviera la ocasión. Sin embargo, usted opta por rodearse, cuando viene a nuestro país, de aduladores de todo tipo, que utilizan su figura como mascota de un régimen caduco. Empresarios, políticos y periodistas cortesanos que distan mucho de representar los anhelos de nuestra sociedad, la que defiende, en su inmensa mayoría, la libertad de expresión, los valores republicanos y el derecho a la autodeterminación.

Pero una entrevista protocolaria no daba para tanto; en lugar de perder, pues, el tiempo con usted, hemos elegido celebrar un acto bautizado como "El pueblo quiere ser rey", que es una estrofa de un viejo himno del republicanismo catalán; ahí invitaremos a los movimientos sociales y las fuerzas de izquierda de la ciudad de Madrid. Nos parece mucho más pertinente explicarnos ante este auditorio, con quien compartimos solidaridades internacionalistas sociales y morales, que no hacerlo ante una persona rechazada por nuestro pueblo, como le demostró la pitada que recibió en desfilar por el paseo de Gracia de Barcelona a raíz de los atentados de agosto de 2017, así como cada vez que pisa nuestro país.

Visca los Países Catalanes! Independencia y república!

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