Esto es lo que pasa cuando estás sentado frente al ordenador más de 10 horas diarias

  • Enciclopedia
  • 04-10-2020 | 21:10
  • Escribe: Laura Abad

Estar sentado demasiadas horas delante del ordenador, tiene graves consecuencias para nuestra salud. El sedentarismo, más pronto o más tarde nos pasa factura


Pasar un mínimo de ocho horas diarias delante de la pantalla trabajando, a las que tenemos que sumar un par de horas más viendo la televisión o jugando a videojuegos, puede darnos una idea de por qué el sedentarismo es un problema creciente en nuestra sociedad.

Aunque las preocupaciones ahora van por otros derroteros, lo cierto es que el sedentarismo sigue siendo el origen de la mayor epidemia del mundo moderno.


El peligro del sedentarismo

El sedentarismo es causante de todo tipo de problemas, muchos de ellos graves. Sabemos que aumenta el riesgo de morir prematuramente y que podría estar detrás de alrededor de 3,2 millones de fallecimientos prematuros al año. También incrementa la probabilidad de padecer diabetes y otras enfermedades metabólicas.

Por descontado, está directamente relacionado con la obesidad, pero también con la calidad del sueño, la ansiedad y la depresión. ¿De verdad queremos dejarnos llevar por unos hábitos que le cuestan la vida a millones de personas al año? El sedentarismo es uno de los peores enemigos que podamos encontrar estos días.


Para combatirlo podemos hacer varias cosas. La primera de ellas es, sin duda, proponernos una rutina sólida. Una tabla de ejercicios diarios se vuelve casi imprescindible a la hora de mantenernos en actividad. Pero, además, no perdamos de vista el resto del tiempo. Combatir el sedentarismo no se limita a hacer ejercicio. Podemos aprovechar para levantarnos cada 45 minutos, aproximadamente, y realizar algún pequeño ejercicio o caminar por la casa un poco.

La espalda, la gran perjudicada

Esto nos ayudará mentalmente a mantener un espíritu contrario al sedentarismo. También nos servirá para focalizar mejor el trabajo y será una pequeña válvula para el estrés momentáneo. Por último, y como veremos más adelante, también servirá para combatir otro mal: el dolor de espalda.



Permanecer sentados fuerza a la espalda a mantener una postura que no es natural. Peor aún si encima nos sentamos mal. La columna vertebral ha evolucionado para presentar una serie de curvas. Toda su estructura está "diseñada" para soportar el peso del cuerpo al completo, en movimiento y de manera erguida.

Al sentarnos, cambiamos la distribución del peso. Al tener enfrente una pantalla y unas herramientas, como el teclado y el ratón, tendemos a adelantar el cuerpo sobre la columna. Esto provoca una rectificación en la curva lumbar y una cifosis que se muestra en la zona de los hombros. Esta posición no es sana y provoca estrés en los discos vertebrales, que reducen el espacio intervertebral.  

Debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo está formado por cadenas musculares que interactúan entre sí, no por músculos aislados. Lo que ocurre en una parte de nuestro cuerpo tiene consecuencias en todo nuestro organismo.

Permanecer demasiado tiempo en esta posición termina cargando la musculatura dorsal y lumbar. Esto se traduce en dolores de espalda, de cabeza y de lumbares. Por ello, para mantener una buena higiene postural es indispensable levantarse cada 45 minutos, al menos, y caminar o permanecer de pie durante al menos cinco. De esta manera devolvemos a la columna su función.

¿Y qué hay de la salud ocular?

Existe cierto miedo a que las pantallas hagan peligrar nuestra salud ocular. Sin embargo, no existe ni una sola evidencia que así lo demuestre. Al menos, no problemas graves de salud. Fijar la vista durante mucho tiempo fuerza los músculos del ojo, especialmente cuando utilizamos la visión "de cerca", lo que nos obliga a forzar el enfoque. Al final, nos costará mucho más ver lo que tenemos delante.

Por otro lado, pasar demasiado tiempo en este estado puede provocar sequedad ocular. Esto es un problema y se manifiesta con esa incomodidad y picor del ojo. Sin embargo, ninguna de estas son origen de una pérdida progresiva de visión, como la miopía o el astigmatismo.

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