Espionaje en Cataluña: Puigdemont y Alay se creían James Bond... pero no llegaban ni a Austin Powers

  • Cataluña
  • 12-09-2021 | 21:09
  • Escribe: Redacción

El hombre de confianza del ex president ha sido 'pillado' por la Guardia Civil intentando hacer 'contraespionaje' dentro de la Policía Nacional.




La huida de Carles Puigdemont a Waterloo no sólo supuso una sorpresa dentro de las filas independentistas, sino también el comienzo de una nueva 'expansión' del secesionismo catalán, que cuenta ahora con la fortaleza del fugado para actuar impunemente contra el Estado español.

Un juego de desafíos en el que el ex president y sus hombres de confianza están metidos de lleno, habiendo detectado la Guardia Civil los intentos de Josep Lluis Alay, hombre de confianza de Puigdemont, no sólo de conseguir el apoyo de Rusia contra España, sino también de crear una red de 'espionaje' dentro de las fuerzas de seguridad del Estado.



En concreto, los mensajes interceptados por la Benemérita, que muestran conversaciones entre el independentista y Gonzalo Boye, hablan de fichar a un supuesto 'influencer', confidente de la Policía Nacional, para actuar como 'topo' y realizar acciones de contraespionaje para "intoxicar"  a sus compañeros del cuerpo.

Contraespionaje a cambio de 'sobres'

Así pues, sería Rai López, un activista secesionista con casi 37.000 seguidores en Twitter, el elegido para comenzar con esta actividad, tal y como se puede extraer de las conversaciones entre Alay y el abogado de Puigdemont.



Un activista que ya es conocido por haber recorrido, en agosto de 2019, más de 1.300 kilómetros para visitar a Carles Puigdemont en Waterloo, a la vez que recogía firmas a favor de la autodeterminación, cargando durante todo el camino con una urna del referéndum.

"Él dice que es patriota, y que si queremos intoxicar al otro lado, él pasará información falsa para probar. Dice que siempre le preguntan por movimientos del president y temas internos de Junts. Tiene 33.000 seguidores, es muy popular" se deriva en las conversaciones, asegurando que "Cada mes recibe un sobre con pasta".



"Vamos a hacer contrainteligencia de la buena" asegura Gonzalo Boye en la conversación, ante lo que ambos comienzan a estructurar un plan en el que la seguridad y la inteligencia van de la mano.

"Las cosas tienen un orden lógico: primero seguridad, luego inteligencia. Para la seguridad, necesitamos generar unos 450.000 euros al año y sobre esa base, construir la inteligencia".



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