¡España no merece este Congreso!

  • Política
  • 22-05-2019 | 08:05
  • Escribe: Pedro Riscal

Provocaciones, gritos, pataleos, odio, juramentos de chirigota... Los separatistas consiguen crispar a España después de fracturar a Cataluña.


Una jornada indigna. España no se merece esto. Los españoles fueron a elegir a sus representantes en las cámaras el 28 de abril con la esperanza de encontrar soluciones a sus problemas, y la respuesta es una jaula de grillos en el primer día de legislatura. Provocaciones, gritos, pataleos, insultos, odio, abrazos del oso, juramentos de chirigota... 

Los presos en la cárcel y los políticos en el Congreso

¿Qué hacían allí los presos golpistas? ¿Por qué se ha consentido el esperpento de un acto concebido para jurar la constitución en el que participan individuos que ni la respetan ni la tienen como suya? ¿Qué hacían en una cámara en la que se tienen que debatir las cuestiones que afectan a España esos golpistas que no se sienten españoles y acuden allí precisamente para romper España en nombre de una minoría? Y, además, provocando y alterando la convivencia de la clase política. Han fracturado a la sociedad catalana y ahora pretenden crispar el escenario más sagrado de la política española. (¿Por qué lo consentimos? Bronca en el Congreso: ¡Los golpistas juran lealtad al 1-O y no a la Constitución!)


Se entiende la preocupación de las tres derechas, que se han sentido humilladas compartiendo el espacio político con presos que están siendo juzgados por sus fechorías y que además han acudido allí provocando con juramentos chiripitifláuticos de la Constitución, riéndose de todos los españoles. Esto se tenía que haber evitado. Si, como parece, van a ser suspendidos de sus funciones, lo de ayer tenían que habérnoslo ahorrado. Los presos tienen que estar en la cárcel y los políticos ejerciendo sus funciones. Y es obvio que desde la cárcel no se pueden resolver los problemas que afectan a España. 

La resaca de una jornada esperpéntica

Para los procesados independentistas las de ayer fueron sus cinco grandes horas de gloria. Aprovecharon su permiso carcelario hasta el último minuto. A pesar de que tenían orden de acudir a las cámaras a cumplir con sus obligaciones de diputados y nada más, sin relacionarse con nadie, han tirado de los teléfonos de sus compañeros, que echaban humo, y han hablado con todo quisque. Junqueras incluso ha mantenido una conversación con Puigdemont. Romeva se abrazaba a su mujer en la puerta de los lavabos del Senado. Y los demás aprovechaban para saludar  a los amigos y a lanzar miradas desafiantes a los enemigos mientras subían tuits y grababan vídeos para las redes sociales. (¡¡No se puede estar en el Congreso y en la cárcel a la vez!! El Congreso suspenderá en sus funciones a los diputados presos)


Junqueras fue el que más y mejor aprovechó el tiempo. Un par de minutos de animada charla con Josep Borrell, de Exteriores. Luego llegó al encuentro de Dolores Delgado, la titular de Justicia que sería la encargada de firmar el soñado indulto. Un intercambio de frases con la ministra de hacienda, María Jesús Montero y otro con José Luis Ábalos, hombre fuerte del PSOE. Pero el objetivo fundamental era Pedro Sánchez. Junqueras ya había avisado a través de sus medios que tenía mucho interés en verse cara a cara con Pedro Sánchez

¿Tendrá que ir a la cárcel Sánchez?

Lo consiguió dos veces. La primera se limitó a un simple apretón de manos. En la segunda los dos hablaron en clave.



-¿Cómo estás, Oriol?

-Tenemos que hablar

-Hablamos, no te preocupes.

El intercambio de frases, que ha llegado a los partidos de la derecha, ha puesto a más de uno los pelos de punta. ¿Estarían pactando el indulto? ¿Va a hablar Pedro Sánchez con Oriol Junqueras? ¿Tendrá que ir a la cárcel Sánchez para resolver los problemas de España con Junqueras? Durante los 20 segundos que duró la conversación, Santiago Abascal, situado justo detrás de Pedro Sánchez, intentaba darles la espalda para que quedara claro que él no quería saber nada de quien quiere romper España.

"Pura cortesía parlamentaria". Así han zajado el tema desde La Moncloa. Pero llueve sobre mojado y Casado, Rivera y Abascal no creen que ese mensaje cifrado no sea más que un intercambio cortés de frases. La vicepresidenta Carmen Calvo ya ha anunciado que los diputados presos serán suspendidos de sus funciones parlamentarias. Los presos, en la cárcel. Y los políticos, en el hemiciclo. Cuando la justicia falle a su favor, que vuelvan al Congreso como los demás diputados electos. Y si son considerados culpables, que cumplan condena por sus errores, pero como presos, no como políticos. O una cosa o la otra. Nunca las dos a la vez. (Frío apretón de manos de Pedro Sánchez y Oriol Junqueras)

Puigdemont ha hablado con todos

Puigdemont, el cobarde fugado, ha hablado con todos vía telefónica. Antes había utilizado a sus mayordomos en el Senado, Jami Matamala, y en el Congreso, Laura Borràs, para entregarles a cada uno un sobre con una carta personal a cada uno. 

En la ceremonia de acatamiento de la Constitución los cuatro han utilizado una fórmula singular para prometer la Carta Magna: mientras que los diputados de Junts per Catalunya lo han hecho imperativo legal "con lealtad" al mandato del referéndum del 1 de octubre de 2017, Junqueras lo hizo "desde el compromiso republicano, como preso político y por imperativo legal". Luego publicó el vídeo en su perfil de Twitter. (Nuevo insulto a la Justicia del cobarde Puigdemont "En el Parlamento Europeo no nos suspenderá ningún juez prevaricador")

En el congreso como Pedro por su casa

Los cuatro presos han sido de los últimos diputados en abandonar el hemiciclo, donde han entrado varios efectivos de la Policía que custodia el Congreso al término de la sesión constitutiva para escoltarles hasta su salida del Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Antes, los diputados presos han estado moviéndose libremente por el hemiciclo, subiendo y bajando las escaleras para hablar con unos y con otros, siendo Junqueras el más activo de los cuatro. Incluso han aprovechado para acudir a la cafetería que hay dentro del Salón de Plenos a tomar un tentempié.

Y lo que no han parado de hacer es de utilizar móviles de sus compañeros. No han sido pocas las ocasiones en las que se les ha visto a los cuatro contestando mensajes e incluso hablando por teléfono con el exterior. El Tribunal Supremo había autorizado la presencia de los presos diputados en la sesión constitutiva remarcando que no podían mantener reuniones de trabajo ni contactar con medios de comunicación. (Junqueras apuesta por la provocación)

Y antes de irse, se han podido despedir en persona de los familiares puesto que tanto ERC y Junts pidieron a la ya presidenta de la Cámara Baja y a los miembros de Unidas Podemos en la Mesa, Gloria Elizo y Gerardo Pisarello, si lo podían hacer y Batet les dio el visto bueno, según han comentado a los periodistas las propias familias y la diputada de Junts Miriam Nogueras.

Cinco horas de gloria que suponen una jornada negra en el parlamentarismo español. La nueva presidenta del Congreso debe encontrar la solución, que no es otra que la suspensión, para que el Congreso vuelva a la normalidad "sin gritos", como reclama Meritxell Batet.

 

 

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