¡¡Escocia tampoco tiene derecho de autodeterminación!!

  • Cataluña
  • 15-01-2020 | 23:01
  • Escribe: Pedro Riscal

Boris Johnson no tiene tantos miramientos como Pedro Sánchez con los independentistas escoceses.


El separatismo catalán ya no puede recurrir al ejemplo británico-escocés para darle sentido a sus reivindicaciones. Boris Johnson, jefe del ejecutivo británico, ha rechazado la aplicación del derecho de autodeterminación de Escocia. ¡¡Y no pasa nada!!

Boris Johnson no ha querido ni escuchar a la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, que ha reclamado la celebración de un nuevo referéndum con el fin de obtener la independencia. La respuesta del primer ministro británico ha sido clara: una nueva consulta acrecentaría el "estancamiento político".


Johnson no mima a los independentistas como Sánchez

El líder británico no dispensa a los independentistas escoceses los mimos que ofrece Pedro Sánchez a los catalanes. En Escocia no hay nada que hablar y no habrá más consultas.

Johnson ha ajustado cuentas con Nicola Sturgeon, que recogió el testigo de Alex Salmond al frente de las reivindicaciones separatistas escocesas, y le ha recordado que Salmond hizo una  "promesa personal" garantizando que la consulta de 2014 era "única en una generación". Johnson no está dispuesto a aplicar la sección 30 de la ley de autonomía de Escocia de 1998 (Scotland Act), por la que Londres puede ceder poderes al Parlamento local en asuntos normalmente reservados para el Gobierno central.

Hay que recordar que la votación de 2014 concluyó con el triunfo de una mayoría que respaldó la permanencia de Escocia en el Reino Unido. Sin embargo Sturgeon justifica su nueva exigencia de ejercer el derecho a la autodeterminación alegando que las circunstancias han cambiado y que el Brexit exige una nueva consulta en 2020 dado que supuestamente la población escocesa también es mayoritariamente europeísta. (Escocia marca el camino de la legalidad al independentismo catalán)

Johnson se remite a la decisión democrática de 2014

Johnson ha respondido por carta remitiéndose a la "decisión democrática" de la consulta secesionista de 2014. "Por este motivo, no puedo aceptar ninguna petición para transferir competencias que lleve a nuevos referéndums independentistas", ha indicado.

El premier británico sostiene que "otro referéndum independentista seguiría el estancamiento político que Escocia ha visto en la última década", con escuelas, hospitales y empleos de nuevo olvidados por la campaña para dividir Reino Unido. Johnson apuesta por "trabajar juntos" para aprovechar el "potencial" del conjunto del país. (Escocia reclama otro referéndum y los separatistas catalanes se frotan las manos)

Y como sucede en Cataluña, Sturgeon se mantiene en sus trece: "Escocia tendrá derecho a elegir. Saben que cuando nos den la oportunidad elegiremos la independencia. Los 'tories' no tienen argumentos a favor de la unión, así que intentan negar la democracia", ha lamentado. "La unidad en Westminster no se puede mantener sin consenso y la democracia prevalecerá. La única duda será cuánto tiempo tardarán los tories en aceptar la inevitabilidad (del referéndum)".


Repetar la voluntad de los escoceses: 55% a 45%

Sturgeon ha lanzado su amenaza: cuanto más intenten "bloquear" el segundo referéndum, "más demostrarán que la unión de Westminster no es igual para todos y alentarán el apoyo a la independencia".

A diferencia de su antecesor David Cameron, Johnson no está dispuesto a celebrar un nuevo referéndum después de los resultados de la consulta de 2014, que terminó con un resultado del 55% a favor de la continuidad en el Reino Unido y un 45% a favor de la independencia de Escocia. Considera que 10 puntos son más que suficientes para justificar su postura.



"El pueblo escocés votó de una manera decisiva a favor de mantener la integridad del Reino Unido, y ése es un resultado que tanto el Gobierno escocés como el británico deben comprometerse a respetar", ha dicho Johnson en su cuenta en Twitter. "Vamos a hacer que el 2020 sea el año del crecimiento y de la oportunidad para todo el Reino Unido", ha añadido.

Movilización de las masas como argumento

Y ante esto, la líder separatista Sturgeon recurre a argumentos que nos son familiares en España acusando al gobierno conservador de "aterrorizar a los escoceses negándoles la capacidad para decidir sobre su futuro" y amenazando con llevar la batalla a los tribunales. Así lo mantiene en un documento enviado a Johnson bajo el título "El derecho de Escocia a elegir", basándose en que después de los resultados de la votación del Brexit, en la que Escocia se decantó favorablemente a la permanencia en la UE por un 60-40, "el pueblo escocés no puede ser obligado a salir de la UE en contra de su voluntad".

Y como sucede en Cataluña, las fuerzas independentistas, que copan 47 de los 59 diputados en Escocia, han iniciado la movilización de las masas en la calle para conseguir su propósito a pesar de que el sentimiento separatista no ha crecido entre los ciudadanos escoceses desde 2014 y se mantiene entre el 45 y el 48%. (España bendeciría la entrada de Escocia en la UE... si se independiza por las buenas )

El ejemplo británico ya no sirve a los que sostienen que en España se practica la represión contra los movimientos independentista. Que se busquen otro ejemplo a seguir, porque este no es válido.

 

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