Es uno de sus grandes secretos: sale a la luz lo que hizo Mónica García cuando era adolescente

  • Política
  • 29-05-2022 | 07:05
  • Escribe: Enrique Sanz
La líder madrileña de Más País ha hecho lo imposible por ocultarlo pero sin éxito


Mónica García se ha consolidado como una de las referencias de Más País. La formación del exiliado Íñigo Errejón ha acogido en su seno a otra exiliada de Unidas Podemos, que denunció la corrupción interna del partido liderado por Pablo Iglesias por aquel entonces. Sin embargo, el pasado también persigue a Mónica García, que ha hecho lo imposible todos estos años por ocultar su peor secreto.

Su pasado comunista parece ser ahora una carga que molesta y sobra a Mónica García, pero cuando pudo sacar rédito y beneficio de su situación familiar, no dudó en aprovecharlo. Esta naturaleza cambiante, sin embargo, ha beneficiado a las dos formaciones políticas que han tenido la suerte o la desgracia contar con ella entre sus filas.



El comunismo corre por las venas de Mónica García, que ha recibido las doctrinas de esta ideología desde pequeña gracias a la influencia de su padre, militante fiel del Partido Comunista de España y uno de los psiquiatras referentes en la época del franquismo. A pesar de su marcada y errática concepción de la vida política, el padre de Mónica García realizó significativos avances en la psiquiatría que han permitido que hoy se realice un trato más justo hacia estos pacientes. 

La militancia comunista de Mónica García y de su padre, que incluso llegó a pisar la Asamblea de Madrid bajo estas cuestionables siglas no es el único secreto oscuro que tenían guardados. Para una saga de comunistas convencidos como Mónica García y su padre, la familia tiene una curiosa propiedad que tienen realmente amarrada y sin visos de compartirlo con ninguna de sus compatriotas comunistas



El terreno situado en la privilegiada localidad de la sierra madrileña de Cercedilla tiene tres mil metros cuadrados. La privilegiada propiedad de la saga comunista de los García todavía no ha sido compartida con ningún otro camarada comunista, y la saga familiar se agarra con uñas y dientes a su finca en Cercedilla con el objetivo contradictorio de no soltarla ni repartirla. Comunista en las formas, pero no en el fondo.

Esta constante contradicción de Mónica García es más que llamativa. Su pasado y convicciones comunistas contrastan de lleno con su realidad política y familiar, en la que parece haber renunciado al comunismo que tanto abrazó y apoyó cuando era más joven en pos de una vida dentro de un sistema que odia pero que le permite mantener un piso en el madrileño barrio de Ibiza y una finca de tres mil metros cuadrados en la sierra de Madrid. Las ironías del destino: el comunismo solo interesa cuando no nos afecta.



Facebook Twitter

Deja tu Comentario