Es imposible ser más cínico que Quim Torra: reaparece para hacer negocio con la depresión y la pandemia

  • Cataluña
  • 15-08-2021 | 09:08
  • Escribe: Daniel Guerra

El ex presidente de la Generalitat asegura en el libro 'Las horas graves' que entró en una depresión tras dar positivo en Covid y tener que confinarse




El pasado mes de marzo de 2020, al inicio de la pandemia, Quim Torra dio positivo en Covid y tuvo que confinarse en la Casa de los Canónigos, la 'Moncloa' de Cataluña. El por entonces presidente de la Generalitat ha narrado en un libro, 'Las horas graves' cómo vivió aquellos días confinado y solo, haciendo un ejercicio lamentable de cinismo, desfachatez y falta de empatía.

"Cuando el día 15 de marzo empecé mi confinamiento en la Casa de los Canónigos, no era capaz de imaginar la tragedia que la pandemia del Covid supondría para nuestro país", comienza el prólogo del libro en el que Torra narra día a día y hora a hora cómo vivió esos 15 días de confinamiento. No sabemos a qué país se refiere, España o Cataluña, pero sí sabemos que Torra no sufrió en sus carnes los verdaderos efectos de la pandemia: las pérdidas personales y el hundimiento económico.



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Miles de españoles perdieron a seres queridos, perdieron sus trabajos y se las han visto y deseado para subsistir en el último año y medio, a todos los niveles, y sufriendo también las consecuencias mentales de todo lo ocurrido. En cambio, Torra, un privilegiado que se embolsará 122.400 euros de pensión como ex presidente de la Generalitat en este 2021 y que se embolsará 92.000 euros anuales de por vida, se atreve a lloriquear en un libro que solo publica para llenarse aún más los bolsillos.



Un libro en el que Torra afirma haber llorado casi una decena de veces durante el periodo de su confinamiento y que necesitó "apoyo psicológico", según asegura.

La depresión de Quim Torra

Torra fecha en el 18 de marzo el primer día que llora "en la cama". El miércoles 25 también: "No puedo más. Subo a la habitación y me pongo a llorar".



A la mañana siguiente, asegura: "Lloro desconsoladamente. No puede ser. Estoy cayendo en una depresión. Por la noche llamo a casa y tampoco soy capaz de contenerme las lágrimas. Basta. Mañana llamo a la psicóloga. No puedo continuar así", agrega.

Finalmente, terminó viendo a un psiquiatra del Clínic: "Le explico como puedo este mes que he pasado, los muertos, la responsabilidad, los errores que se han cometido...", afirma.



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El error es haber escrito un libro para comerciar con ese dolor que supuestamente sintió, olvidando que miles, millones de personas en España y en el mundo están mucho peor que él. Y más aún teniendo en cuenta que, como presidente de la Generalitat, siguió destinando recursos a la promoción de la independencia que debían haber ido a la gestión de la pandemia.

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