El truño de los Juegos del Mediterráneo acaba con escandalazo

  • Política
  • 06-10-2018 | 06:10
  • Escribe: Pedro Riscal

El alcalde de Tarragona, el socialista Josep Fèlix Ballesteros, deberá rendir cuentas sobre el fiasco organizativo, económico y deportivo que se dio en los Juegos del Mediterráneo.


El alcalde socialista de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, está sudando tinta en los últimos días ante los interrogantes y las dudas que ha dejado la organización de los Juegos del Mediterráneo, un auténtico fiasco a todos los niveles.

Gradas vacías, organización caótica, nulo interés competitivo... Los Juegos del Mediterráneo que albergó Tarragona durante el pasado mes de julio se saldaron con un fiasco total a todos los niveles. Social, deportivo y económico. Y ha llegado el momento de pasar cuentas. Los cuatro partidos políticos de la oposición del ayuntamiento de Tarragona le piden al alcalde que explique los números y justifique los detalles del desastre organizativo que quedaron al dscubierto con la transmisión televisva del evento.


El alcalde deberá dar explicaciones convincentes sobre la venta de entradas y su distribución, las contrataciones en precario de personal y la previsión para que la Anella Mediterrània y las demás instalaciones construidas para el evento no acaben amenazadas de ruina.

Sólo se vendió el 15% de las entradas

Ya la inauguración fue un completo fiasco. Con la presencia del Rey de España, el prersidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Quim Torra en el palco, apenas se cubrió medio aforo de las 14.561 plazas que tiene el Nou Estadi del Nástic de Tarragona. El césped estaba en un estado deplorable y la improvisación a la orden del día intentando llenar las gradas con los propios deportistas.


El evento no fue promocionado como se debía y apenas se pudieron vender el 15% de las entradas. Ante el lamentable espectáculo que ofrecían las gradas de cada modalidad deportiva, se acabo optando por fotocopiar entradas para repartirlas de forma indiscriminada en un intento desesperado por aparentar interés entre la población tarraconense por un evento que no motivó a nadie.

Apenas se colocaron 28.490 entradas sobre un total de 194.000, lo que significó un ingreso bruto de 520.000 euros. Muy por debajo de los 1, 7 millones presupuestados. Como muestra, se vendieron 21 entradas para las pruebas de piragüismo, 32 para el remo y algo más para la lucha libre, 81.  



El merchandising supuso otro fracaso mayúsculo de gestión. De hecho, la organización ya se comió toda la producción prevista para 2017, que era la fecha en la que inicialmente debían disputarse los Juegos del Mediterráneo de Tarragona. La inestabilidad del gobierno de Rajoy surgido de las urnas y la dificultad para alcanzar la investidura pusieron en cuarentena el proyecto, El retraso supuso perder toda la inversión en productos conmemorativos de la competición, unas pérdidas a las que hay que suumar la diferencia entre los 22.000 euros ingresados y los 100.000 presupuestados.

Una empresa de Fraga, víctima del fracaso organizativo de Tarragona 2018

Los daños colaterales del truño organizativo de los Juegos del Mediterráneo están muy repartidos. La empresa Expolicencias, de Fraga, lo ha sufrido en su propia piel. En su almacen se guardan miles de peluches, tazas, huchas o llaveros por valor de 200.000 euros que no tienen salida en el mercado.

Expolicencias sufrió las consecuencias del caos organizativo. Sólo se pudo vender un 20% del material fabricado para la ocasión. Y facturó 100.000 euros, muy por debajo de los 500.000 previstos. ¿Y qué va a ser de estos productos que ahora permanecen guardados en el almacen? Serán destruidos para intentar proporcionarles una segunda vida, aunque otros serán indultados, como los peluches de la mascota Tarracus, que será donados a centros infantiles y fundaciones humanitarias. 

La empresa aragonesa, que tuvo que pagar un canon inicial de 15.000 euros y, además, entregar un 15% de las ventas a la Fundación Tarragona 2018, desconoce a día de hoy el balance definitivo de las cuentas y lamenta la pésima gestión promocional que se hizo de los Juegos.

La imagen de Tarragona y España, por los suelos

La imagen de Tarragona y España quedó seriamente dañada a nivel internacional por las imágenes y las noticias que se exportaron al mundo durante los diez días de competición. Mireia Belmonte, la laureada nadadora olímpica catalana, tuvo que entregar las medallas a sus rivales y a ella misma al apercibirse de que mientras las tres esperaban en el podio, nadie se acercaba a colgárselas en el cuello. 

La modalidad del 3x3 de baloncesto, en vías de ser olímpica, se disputó con un socavón en la pista. Hubo un partido de waterpolo en el que sólo hubo un espectador en la grada. Los jueces árbitros de lucha amenazaron con un plante al entender que la organización no estaba dispuesta a pagarles las dietas, alojamiento y comidas pactadas previamente. Un coche oficial atropelló a un niño y también se dio un caso de violanción por parte de un atleta turco. Los integrantes del equipo masculino de bádminton francés  tuvieron que arrancarse a cantar la Marsellesa a capela porque la megafonía no funcionaba durante la entrega de medallas. La imagen de los atletas cantando el himno sin música de fondo dio la vuelta al mundo. ¡Un desastre total!

Una broma der 96 millones de euros

Fuentes próximas a la organización consultadas por donDiario han calculado en torno a los 90 millones las pérdidas generadas por los Juegos del Mediterráneo. Ahí hay que contar con el coste que ha supuesto el equipo de 35 personas que compuso el Comité Organizador.

Soraya Sáenz de Santamaría, como vicepresidenta del gobierno español, soltó 15, 5 millones para el bodrio tarraconense. Tirados. Sobre un presupuesto de 96 millones, la Generalitat aportó 18, 8 y las disputaciones territoriales y ayuntamientos llegaron a 14, 5 millones. El resto llegó de la Unión Europea y de los patrocinadores.

Una broma de 96 millones que nos podíamos haber ahorrado todos.

 

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