El trabajo soñado por Inés Arrimadas: a qué quería dedicarse cuando era niña

  • Política
  • 25-06-2022 | 21:06
  • Escribe: Enrique Sanz
Las vueltas de la vida han alejado a la líder de Ciudadanos de esta profesión


En muchas ocasiones, los politicos no siempre han querido dedicarse al cargo o la actividad que ejercen en la actualidad, sino que muchas veces es la propia vida la que les lleva a tomar un camino completamente diferente al que habían planeado. Sirva como ejemplo José Luis Martínez-Almeida, actual alcalde de Madrid.

El regidor municipal estuvo opositando durante varios años, hasta que dejó el concurso público por un amor, que finalmente no prosperó. Sin otra solución, Martínez-Almeida comenzó un exitoso camino en política que le ha llevado hasta el Palacio de Comunicaciones y a coronarse como uno de los regidores mejor valorados del actual curso político.



Inés Arrimadas no es la excepción a esta 'norma' que suele ser cada vez más habitual entre los políticos de nuestro tiempo. La hoy líder de Ciudadanos siempre ha estado a la sombra de Albert Rivera hasta las desastrosas elecciones generales de 2019, cuando el catalán dimitió y dejó en manos de la andaluza la dirección y gestión del partido.

Ciudadanos, desde entonces, ha vivido una curiosa cadena de acontecimientos, que se ha convertido en una caída desde la confirmación de que no tiene representación en el Parlamento andaluz. Como objetivo para la próxima legislatura, Arrimadas se ha propuesto refundar Ciudadanos con otra marca para evitar su desaparición del entorno nacional y mantener la relevancia como formación política.



Sin embargo, Arrimadas no siempre tuvo clara su vocación política. De pequeña, mientras estudiaba en el colegio religioso Nuestra Señora del Pilar de Jerez, tenía claro que deseaba convertirse en arqueológa, una profesión que le apasionaba cuando tenía una corta edad. Pero se vio obligada a dejar su vocación de lado con el paso de los años.

En el acceso a la universidad, estudió Derecho y Administración de Empresas, al igual que habían hecho sus hermanos, en la Universidad Pablo Olavide de la capital hispalense. Sus continuos trabajos en asesorías y consultorías no la mantuvieron apartada del seguimiento de la política, uno de los principales pasatiempos que tenía Arrimadas en aquella época.



Fue en 2010 cuando, acompañada de una amiga, llegó al acontecimiento que lo cambiaría todo: acudió a uno de los mitines de Ciudadanos, por aquel entonces un partido autonómico con el objetivo de llegar lejos dentro de Cataluña pero sin grandes aspiraciones en la política nacional. Su relación con Albert Rivera fue realmente grata, y este la admitió dentro del organigrama sin ningún problema. En 2011, ya se había consolidado como portavoz de juventud de Ciudadanos y recién comenzaba su meteórico ascenso en el escalafón de la formación naranja.

En 2015, con el salto definitivo del partido a la política nacional, Arrimadas era designada como secretaria general del partido en Cataluña, con el enorme objetivo y responsabilidad de evitar un gobierno autonómico independentista. A pesar de que ganó las elecciones autonómicas, la unión de los partidos independentistas en una coalición evitó que Arrimadas fuera la presidenta de la Generalitat de Cataluña. 



La caída de Albert Rivera provocó la mudanza de Arrimadas a Madrid y la asunción del cargo de secretaria general, con el objetivo de reformar Ciudadanos desde los cimientos y detener la fuga de diputados y afiliados que se produce en el partido desde las catastróficas elecciones de 2019, que supusieron un verdadero espaldarazo para las nuevas formaciones políticas surgidas a principios de la década de 2010.

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