El siniestro pasado que esconde Marcela Topor, la mujer de Puigdemont

El siniestro pasado que esconde Marcela Topor, la mujer de Puigdemont

14/04/2022

| José González

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La mujer de Puigdemont es una apasionada de la brujería y del mundo de los espíritus

Marcela Topor, la mujer de Carles Puigdemont, tiene una pasión por el mundo de los espíritus y de la brujería. Este gusto le viene de familia, practicante de la religión ortodoxa. El propio Carles Puidgemont también es un apasionado del mundo de la magia.

Marcela Topor

Marcela Topor procede de una familia practicante de la religión ortodoxa. Esto provocó que desde muy pequeña fuera educada en las tradiciones más ancestrales de Rumania, participando activamente en los ritos. Por este motivo, la mujer de Carles Puigdemont le apasiona el mundo de los espíritus y la brujería.

Marcela Topor cree en los amuletos. Tanto es así, que cuando Puigdemont consiguio ser Presidente de la Generalitat, llevaba en su bolsillo una figura del Gallo de Horezu, una mítica cerámica rumana, de la región de Bucoviona, que da buena suerte.

La mujer de Carles Puigdemont es profética y adivina el futuro dependiendo de la naturaleza. Según su entorno más íntimo, les dijo que Carles Puigdemont llegaría a ser Presidente de la Generalitat antes de que lo consiguiese. Sus amigos han llegado a decir que "es una especia de maga".

Afición compartida con Carles Puidgemont

Esta afición es compartida por Carles Puigdemont. Al de Girona también le gustaba la magía antes de conocer a Marcela Topor. Según el periódico 'La Razón', compañeros de colegio le habían visto estar vestido de nigromante y leer libros de magia.

La pareja suele visitar varias veces Transilvania. Habitualmente, suelen viajar en más de una ocasión al año a la región de Bucovina, una de las partes más recónditas de Transilvania. Esta región es famosa por sus monasterios ortodoxos, declarados Patrimonio de la Humanidad.

De hecho, tanto les gusta ese sitio que decidieron celebrar su luna de miel allí, después de haberse casado en Rumania por el rito ortodoxo. En 2015 viajaron a Bucovina junto a Joan Laporta, un amigo íntimo de la familia.

La pareja se conoció en 1999, cuando Carles Puigdemont fue nombrado para impulsar la Agencia catalana de Noticies y Marcela Topor trabaja haciendo traducciones. Dos años después de este momento, decidieron casarse.

Se puede decir que lo suyo fue un flechazo y que en seguida se enamoraron. Desde entonces, las veces que Marcela ha hablado de su marido han sido escasas. Solamente ha hablado para alabarle. "Es una persona muy inteligente, muy sensible y tiene muchos talentos", decía Marcela Topor, cuya pasión es el mundo de los espíritus y de la brujería.

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