El secuestro planeado por ETA para dañar a Juan Carlos I: el rey emérito sufrió un calvario

  • Política
  • 24-07-2022 | 08:07
  • Escribe: Enrique Sanz
El exmonarca se enfrentó a uno de sus momentos más complicados en el terreno personal


Uno de los aspectos menos comentados del tiempo de reinado de Juan Carlos I es una anécdota que estuvo a punto de costarle la vida a una de las infantas y que provocó que el monarca sufriera un auténtico calvario durante su posible suceso. Esta historia, hoy inofensiva, fue una de las que más preocupó al monarca durante su tiempo en el trono de España.

Corría el año 1984-1985 y la infanta Cristina estudiaba por aquel entonces Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. La democracia apenas se había recuperado del intento de golpe de Estado que había protagonizado el teniente coronel Tejero, y la seguridad de la Casa Real todavía mantenía elevados niveles de alerta para proteger a la familia del Jefe del Estado.



Una de estas personas era la propia infanta Cristina, que durante aquel año académico cursaba el primer curso de Ciencias Políticas. Sin embargo, su padre recibió una de las noticias más preocupantes que puede recibir todo progenitor: Juan Carlos I se había enterado, gracias a los servicios de inteligencia de nuestro país, que ETA planeaba secuestrar a la infanta y exigir un rescate a cambio de la vida de la hija del rey.

Algunos de los máximos confidentes de Juan Carlos I de aquella época, como Sabino Fernández Campo y Carmen Iglesias, han corroborado en múltiples ocasiones la veracidad de esta historia, que provocó que Juan Carlos I sufriera un auténtico calvario cuando se enteró de las oscuras intenciones de la banda terrorista.



Sin embargo, la rápida actuación de las fuerzas policiales destinadas a la protección de la infanta Cristina provocaron que el intento de secuestro de la banda terrorista quedara en nada, aunque Juan Carlos I siempre creyó que la "buena estrella" que ha acompañado a la Familia Real durante tantos años también tuvo su parte de responsabilidad en la intervención y en impedir que la infanta Cristina cayera presa de una de las bandas terroristas más sanguinarias y peligrosas de nuestro país.

Sin embargo, esta experiencia dejó una preocupante estadística a sus espaldas, a pesar de que tuviera un final feliz del que ahora se habla con tranquilidad y sosiego. La infanta Cristina tiene la preocupante estadística de formar parte de una lista con tal solo, hasta entonces, un nombre: personas de la Familia Real española que estuvieron en el punto de mira de una banda terrorista. La otra persona con quien la infanta Cristina comparte esta peculiar categoría es Isabel II, reina de España del siglo XIX.



Pocos días después del parto de su primera hija, Isabel II acudía a presenciar una misa en agradecimiento por el exitoso parto de su heredera. Sin embargo, mientras se preparaba para abandonar la residencia real, fue sorprendida en las galerías de Palacio por un hombre de aspecto sospechoso, que vestía una raída sotana de cura. Aquel hombre, Martín Merino y Gómez, intentó atentar contra la vida de la reina Isabel II con un estilete que había ocultado bajo sus vestiduras y que clavó en el pecho de la monarca. Isabel II sobrevivió a aquel intento de asesinato, tal y como la infanta Cristina sobrevivió a su intento de secuestro casi doscientos años después.

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