El peligroso e inesperado regalo que recibió Juan Carlos I: le dieron un susto de muerte

  • Política
  • 27-06-2022 | 21:06
  • Escribe: Enrique Sanz
El exmonarca vivió una situación complicada con este curioso presente


Juan Carlos I ha sido uno de los reyes más famosos de nuestro país por múltiples y diferentes causas. Entre ellas, su valiente intervención para detener el intento de golpe de Estado que el teniente coronel Tejero llevó a cabo en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981, provocando que los militares sublevados se rindieran de forma inmediata y depusieran su intento de llegar al poder y eliminar la democracia. 

El rey emérito también es conocido en todo el mundo por su excelente papel de embajador de nuestro país. Estos trabajos de representación en calidad de jefe del Estado han provocado que España tuviera una larga lista de oportunidades de inversión y creación de puestos de trabajo en los momentos más complicados de la historia reciente de la nación: la crisis total iniciada en 2008.



Las amistades del exmonarca decidían, a cambio, obsequiar sus largas temporadas en viajes oficiales con algunos regalos y presentes, objetos y experiencias de elevada calidad para uso y disfrute de Juan Carlos I y del resto de los miembros de la Casa Real. Aunque la mayoría eran obsequios inofensivos pero de gran valor, como alquileres de yates, vehículos de alta gama o una amplia horquilla de variados objetos de lujo, uno de estos regalos casi le cuesta la vida al monarca y a sus asesores.

La Zarzuela se había convertido con el paso del tiempo en un auténtico 'zoo' donde los animales domésticos campaban a sus anchas, especialmente gracias a la sensibilidad de la reina Sofía. Varias decenas de perros y gatos habían 'tomado' La Zarzuela, por lo que era habitual verlos tendidos sobre el suelo descansando o paseando a sus anchas por el gran palacio, rodeados de tapices y alfombras centenarias. Los jardines circundantes también eran propiedad de facto de la legión de animales que habitaba en el Palacio, pero uno de los regalos que recibió Juan Carlos I superó a todos los anteriores.



En un viaje a Etiopía, los entonces monarcas volaron de regreso a España sin saber que traían consigo un guepardo. El mandatario del país africano creyó correcto enviar con los reyes a este salvaje animal hacia nuestro país. La decisión causó una verdadera conmoción en nuestras fronteras, sobre todo durante el tiempo que el animal se movía con total soltura y tranquilidad por los jardines del Palacio de La Zarzuela.

Para poder acondicionar a aquel animal, el zoo de Madrid jugó un papel fundamental, y la presencia de este felino provocó la sorpresa y la incredulidad de Sabino Fernández Campo y Alfonso Armada, protagonista de uno de los telegramas más surrealistas de la historia española de las telecomunicaciones: "Vamos con un guepardo, preparad alojamiento para el animal"



La estancia de este felino salvaje no duró mucho tiempo, pero durante los momentos que estuvo atemorizó al propio Sabino Fernández Campo cuando se coló en su despacho de La Zarzuela y no quería abandonar la estancia. La hiperactividad del guepardo a punto estuvo de devenir en catástrofe: uno de los guardias reales fue atacado por el animal. En el intento de defenderse, el soldado empleó su arma reglamentaria con un espantoso resultado que evitó por milímetros: la afilada bayoneta del cetme se había clavado en su pecho, pero solo había roto el uniforme y dañado levemente las protecciones del guardia. Después de aquel incidente se pensó en buscar un lugar más apropiado para el alvaje felino con el que los reyes habían vuelto de Etiopía.

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