El pedo de Mercedes Milá desata una guerra en directo contra Ferran Monegal en 'LaSexta Noche'

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  • 26-04-2020 | 09:04
  • Escribe: Celeste De Sebastián

Han pasado tres años desde que esa ventosidad salió del interior de Mercedes Milá, aunque ella sigue sin olvidarlo




El programa de La Sexta Noche del 25 de abril dejó una imagen inédita de Mercedes Milá. La expresentadora de Gran Hermano estaba siendo entrevistada por Iñaki López cuando apareció en pantalla Ferrán Monegal.

Al principio todo parecía marchar como la seda. Milá estaba explicando al presentador que el estado de alarma le pilló en Roma y tuvo que vivir toda una odisea para poder volver a España.



Programa relajante el de anoche

Más tarde apareció el periodista Xavier Sardà. Todo iba bien por el momento. Una conversación amena, intercambiando anécdotas y con un buen rollito perfecto para la noche de ayer. (Xavier Sardá estalla contra la clase política y manda este contundente mensaje en plena pandemia)

Hasta que apareció el crítico televisivo Ferrán Monegal por videoconferencia. La cara de asco que pone Mercedes Milá al escuchar su nombre no tiene desperdicio.



Desprecio total

Pero no fue suficiente para Mercedes, que quiso verbalizar lo que sentía en ese momento:

Milá: “¡Qué pereza me da, Iñaki! Me llegas a decir que está Ferrán Monegal y no voy, te lo juro. No lo puedo soportar, es que no lo aguanto”.



Monegal intentaba no ser señalado y rebajar la tensión del momento:

“¡Por Dios, Merceditas, pero mira quién ha venido! Tú no le ves porque tienes la pantalla negra. Aquí tengo a mi canario flauta Papitú con una alegría al saber que estabas tú. Te sigue en todos tus programas”.



Pero Milá seguía a lo suyo: “Cero, cero, no me interesa nada”.

Pero, ¿de dónde viene ese odio de Mercedes hacia Monegal? De un artículo que publicó el crítico en el Periódico sobre Milá y sus flatulencias. Decía así allá por 2017:

Permítanme hoy unas risas, que falta nos hace el humor en estos tiempos. Caminaba Merceditas Milà con su sobrina Ana por una calle de Barcelona, programa grabado antes del coronavirus y emitido ahora (Scott y Milà, #0 Movistar+). Buscaban a alguna persona experta en el punto G, esa zona erógena, apasionante y misteriosa de la sexualidad de las señoras. Y era tanta la excitación que esa búsqueda provocaba en Merceditas, que mientras iba circulando por la acera, de pronto, de improviso, sin poderse reprimir, lanzó por retambufa un colosal pedo. Una ventosidad muy sonora que los micrófonos captaron perfectamente. ¡Ahh! La sobrina se quedó de piedra. Y a Merceditas no le quedó más remedio que hacer lo que se suele hacer en estos casos, que es reirse a carcajadas exclamando «¡Ayyy, se me ha escapado un pedooo!». Hombre, hay que reconocer que su flatulencia al menos fue alegre.

Según el mejor analista de pedos que yo he visto en la tele, un investigador de Morata de Tajuña que salió años atrás en el programa El semáforo de TVE, según su clasificación, les decía, la ventosidad de Merceditas puede considerarse poco agresiva. Hasta honesta. Al parecer cuanta mayor es la sonoridad, menor es su olor. El olor es lo más terrorífico de un pedo. Decía ese estudioso morateño que los más tremebundos son los cuescos. O sea, pedos sordos. No se oyen, pero se sienten. Sofocan una barbaridad. Ahogan. Se los suelen tirar las beatas en ayunas a la salida de la misa de las ocho. Pueden provocar desmayos entre la gente fina que esté alrededor. Son demoledores.

Lo único bueno que tienen los pedos es que democratizan la especie. Se los tiran todas las clases sociales. Desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca, sin excepción. La famosa celebrity Sharon Osbourne, esposa del rockero Ozzy Osbourne, contó en el programa The Talk (CBS) que un confidente suyo del palacio de Buckingham le había asegurado que la reina Isabel de Inglaterra se tiraba pedos continuamente. Al parecer los expele en formato ristra o carrillón. Como una metralleta. Hombre, conociendo la enorme afición que tiene Merceditas a exteriorizar actos fisiológicos (caca, culo, pedo, pis) en busca de un repunte de audiencia, no me extrañaría que su ventosidad la lanzase premeditadamente. Y ustedes perdonen este artículo de hoy, tan heterodoxo.

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