El momento más duro en la vida de Pablo Casado: semanas difíciles para el exlíder del PP

  • Política
  • 02-06-2022 | 21:06
  • Escribe: Enrique Sanz
Este importante suceso podría haber marcado terriblemente al que fuera presidente del Partido Popular


Pablo Casado ha sido un superviviente durante toda su vida, tanto privada como política. Sin embargo, su destronamiento del liderato nacional del Partido Popular provocó que su faceta de regenerador del Partido y de la vida política española quedara en agua de borrajas. Aun así, su intento no está avalado, desgraciadamente, por una de las figuras más importantes para los populares: José María Aznar.

El que fuera presidente del Gobierno hasta 2004 ha declarado recientemente que la responsabilidad de Pablo Casado sobre su propia caída es "total". El expresidente del PP entiende también que "Casado tenía todas las condiciones para triunfar, pero fracasó". A las duras críticas de líderes míticos de la política española se ha de sumar también la indiferencia del Partido, que parece haberlo abandonado en el olvido y apenas es mencionado ni recordado como otros líderes pasados.



Estas han sido, durante este año, las semanas más duras para Pablo Casado, que se ha visto obligado a abandonar la primera línea de la política de forma directa y tajante. Retirado de este lugar desde abril, el otro momento más complicado en la vida del expolítico es el nacimiento de su hijo Pablo, quien actualmente goza de una salud propia de un roble.

Fue en 2014 cuando Pablo Casado, todavía muy lejos de las primeras líneas políticas, creyó que se enfrentaba a uno de los días más felices de su vida. El nacimiento de un retoño es siempre algo que celebrar y conmemorar, pero aquel 16 de marzo de 2014 todo se invirtió, y el sueño se tornó en una pesadilla para Casado y su mujer.



No estaba previsto que su hijo Pablo llegara al mundo aquel día. El bebé, prematuro, nació en la semana 25 de gestación y apenas pesó 700 gramos, por lo que el personal médico tuvo que hacerse cargo de la situación con el objetivo de salvar al pequeño Pablo. Su colocación en una incubadora y un riguroso régimen de vigilancia y tratamiento cauteloso finalmente consiguieron estabilizar al pequeño, que logró sobreponerse a tal infortunio y remontó para poder estar en brazos de sus padres una vez más.

Sin embargo, el transcurso de aquellas semanas fue una verdadera tortura para Pablo Casado, que vivía con tensión y tristeza cada uno de los días que faltaban hasta que pudiera volver a ver a su hijo Pablo de nuevo, esperando que hubiera aguantado y resistido a una situación complicada. El desenlace es feliz. Padre e hijo siguen juntos, y nada podrá ya cambiar eso.



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