El 'ketchup' de Rocío de Meer le salpica en la cara a los impresentables de Unidas Podemos

  • Política
  • 25-04-2021 | 21:04
  • Escribe: Daniel Guerra




Mientras Pablo Iglesias y los suyos siguen utilizando la carta amenazadora como mensaje electoral, muchos recuerdan su 'doble vara de medir' cuando la agredida fue la diputada de Vox.

Durante la campaña electoral vasca del pasado mes de junio de 2020, la diputada de Vox en el Congreso, Rocío de Meer, sufría una brutal agresión por parte de algunos radicales que no aprobaban la presencia de los de Santiago Abascal en la localidad vizcaía de Sestao.

Una agresión que acababa con una fuerte herida en la ceja de la diputada, que era fotografíada con un buen reguero de sangre en la cara, producido por el golpe. Agresión que, sin embargo, fue motivo de burla por parte de Unidas Podemos, que aseguró en las redes sociales que se trataba de un bulo.



"Si la ultraderecha fake 'informa' de algo, casi ningún medio lo contrasta, casi todos lo publican como cierto, y al día siguiente se comprueba que sólo hizo falta un poco de kétchup para que se tragaran un bulo como una catedral" aseguraba Pablo Echenique en su cuenta oficial de Twitter.

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Unas palabras que eran desmentidas por la propia de Meer, que explicaba que la herida, aunque aparatosa, no necesitó cuidados hospitalarios, ya que se trataba de una herida "limpia" y "no siguió sangrando".

"Si supiera disimular la sangre tan bien, habría tenido un parte médico maravillosamente disimulado también" defendió la diputada.



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Brutales críticas se sucedieron, por parte de Unidas Podemos, sobre la veracidad de la agresión a los de Santiago Abascal en el País Vasco. Unas críticas que volvieron a surgir después de la agresión que sufrieron los representantes de Vox en Vallecas, justificando desde la formación morada que aquella violencia había sido "provocada" por los políticos, al acudir a aquel barrio.

Unas justificaciones que ahora no parecen ser suficientes para Podemos ni para Pablo Iglesias a la hora de valorar el envio de una carta anónima amenazante al líder podemita.



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Y es que, dudando Rocío Monasterio, al igual que una gran parte de la sociedad española, de la veracidad de este envío, que no fue detectado por Correos, Pablo Iglesias asegura tajantemente que la violencia contra los representantes políticos debe ser siempre perseguida y denunciada, independientemente del color del partido.

Una nueva 'doble vara de medir' de los podemitas, que se suma al ya conocido 'jarabe democrático', que era aceptable en el caso de los escraches a los ministros del Partido Popular, pero que ahora se convierte en "acoso" en el chalet podemita de Galapagar.

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