El infierno de un niño de ocho años: brutalmente atacado por un grupo de tiburones

El infierno de un niño de ocho años: brutalmente atacado por un grupo de tiburones

09/08/2022

| Enrique Sanz

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El pequeño logró escapar vivo del horripilante suceso

El paradisíaco entono de las Bahamas ha sido testigo de un suceso que ha podido terminar de la peor manera posible. Una familia británica se encontraba de vacaciones en el archipiélago del Caribe cuando les ha sobrevenido la tragedia en uno de los peores momentos de su estancia en las islas y cuando más seguros y protegidos creían estar.

La familia se encontraba disfrutando de una de las experiencias más impactantes del mundo: nadar en una psicina llena de tiburones. El personal de las instalaciones les habían recordado que hay ciertas áreas de esta piscina donde no se puede nadar, precisamente debido a que los tiburones siguen siendo fieros depredadores y en cualquier momento pueden revolverse contra las personas que hay en el agua.

Eso precisamente le pasó a Finley, que con tan solo ocho años de edad ha protagonizado uno de los incidentes más terroríficos que jamás se recuerdan en la historia de las instalaciones. Mientras nadaba tranquilamente entre tiburones, varios de estos animales se han vuelto contra él y han intentado asesinarle allí mismo, en el agua. La rápida intervención de los expertos ha evitado males mayores, a pesar de que el pequeño Finley ha salido de la piscina en un estado grave que hacía temer por su vida.

Su padre narra cómo se dio cuenta de que su hijo estaba siendo atacado por un tiburón: "De sopetón, oí un grito de terror y vi decenas de tiburones que rodeaban a mi hijo. Había mucha sangre y los trozos de la pierna le colgaban". Esta gráfica descripción del suceso que ha marcado a la familia Downer ha tenido un final feliz a pesar de que no todo parecía presagir un buen desenlace: Finley se llevó la peor parte y fue atacado hasta por tres tiburones al mismo tiempo, mientras que su hermana menor pudo escapar sin apenas un rasguño.

El inmediato ingreso en el hospital de Finley ha dejado otro testimonio más para el recuerdo y que se ha convertido en las palabras más duras que ha tenido que escuchar el padre de Finley Downer decir a su hijo. De camino al centro médico en el que debía ser ingresado, el pequeño de ocho años todavía estaba consciente y acompañado por su familia. Durante el trayecto hasta su entrada efectiva y estabilización por el personal médico, Finley Downer no dejaba de repetir a su padre: "Padre, no quiero morir. Padre, no quiero ir al cielo".

La operación que estabilizó a Finley no ha significado daños importantes a largo plazo en su movilidad, y aunque debe ir obligatoriamente en silla de ruedas ya en su casa de Kettering, Inglaterra, los expertos médicos han asegurado a Finley Downer que podrá volver a caminar con normalidad en cuando la curación de la herida y las cicatrices de la cirugía se lo permitan.

Sin embargo, todavía queda un misterio por resolver: ¿qué falló para que Finley Downer fuera atacado por tres tiburones y estuviera cerca de perder la vida en las Bahamas? Las versiones de la familia y de la compañía se contradicen directamente: mientras que el padre del pequeño atacado asegura que los guías les dijeron que aquella zona en la que se encontraban era completamente segura, los responsables de las instalaciones desmienten esta versión y argumentan que la familia se había adentrado demasiado en un lugar totalmente expuesto, tal y como el personal del sitio les había explicado.

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