El indecente mercadeo de cargos, chiringuitos y chanchullos en Cataluña

  • Cataluña
  • 10-05-2021 | 09:05
  • Escribe: Gonzalo Palacios




Es sencillamente escandaloso. Cataluña lleva tres meses sin presidente ni gobierno porque las fuerzas independentistas no se ponen de acuerdo en el reparto de cargos, chanchullos y chiringuitos. Si Cataluña lo ha podido resistir, ¿para qué quiere un gobierno?

Cataluña no tiene gobierno, ni presidente. ¿Y qué? La situación de provisionalidad en la que vive pone de manifiesto la inutilidad de un gobierno que sólo sirve para repartirse el botín que llega de Madrid con fines independentistas.

La lucha de egos alcanza cotas de indignidad. ERC se plegó en el pasado al gobierno de JxCat, pero el partido de Puigdemont no está dispuesto a apoyar a sus compañeros de viaje republicano si no se lleva la parte del pastel que más le apetece: Economía, TV3, etc.



Mucho enchufado que tiene que seguir chupando del bote

El preso Jordi Sànchez, con mando en plaza en JxCat, ha avisado de que puede haber nuevas elecciones porque no están dispuestos a regalar sus votos a ERC si no reciben prebendas a cambio. Son muchos los enchufados de JxCat en la administración catalana y hay que premiar su fidelidad permitiéndoles seguir chupando del bote autonómico.

En ERC se han cansado y ahora buscan apoyos en los Comunes e incluso aceptan la vía de la repetición de las elecciones. Y en JxCat se han enfadado porque quieren seguir negociando hasta el último día del plazo legal. ¿Y qué han estado negociando hasta ahora durante estos tres meses?



Sánchez también amenaza con la repetición de elecciones porque no cederán "gratis" sus votos, y menos para consolidar un gobierno de ERC, con la CUP y Comunes, que no ven suficientemente independentista. Sólo ellos son la garantía del independentismo, un independentismo excluyente y opuesto al diálogo y la negociación.

Ha dicho el delincuente condenado Jordi Sànchez en Catalunya Ràdio: "Pretender que haya una investidura de trámite con el argumento de que no nos hemos puesto de acuerdo es llevar al límite una voluntad negociadora y situarse, si no hay rectificación, a los pies de un abismo que nos puede llevar a un accidente autoprovocado y a unas nuevas elecciones".



El perverso objetivo de JxCat

Son contrarios a la mesa de diálogo con el Gobierno central y también a ponérselo fácil a los independentistas de otras siglas. Están contra todo y van contra todos los que no apuesten por la vía unilateral por la fuerza, por seguir el ejemplo de Eslovenia, aunque eso signifique el sacrificio de una porción de catalanes condenados a la muerte en una confrontación violenta. Sólo son daños colaterales en su perverso objetivo.

Y los que no saben lo que es la generosidad, la reclaman para Cataluña: "en política debe haber generosidad, capacidad de acuerdo, y no giros repentinos que nos dejen a todos descolocados con la amenaza de riesgo de nuevas elecciones y de intentar lograr un apoyo que las urnas no les han dado", ha respondido Sànchez, que no acepta que ERC negocie la investidura y no un gobierno de coalición. En JxCat, la antigua convergencia, siguen ignorando que el pueblo les ha colocado en la tercera posición del ranking de fuerzas catalanas. No están en condiciones de alzar la voz ante otras formación que han obtenido más respaldo popular que ellos.



Lo que les duele es que Aragonès "no puede tener más tolerancia con el Gobierno de Pedro Sánchez que con los compañeros independentistas". No soportan la negociación, quieren ruptura inmediata con España y en ERC empiezan a estar hartos reconociendo en JxCat una formación de derechas con muchos puntos en común con el nacionalismo de Vox. Unos se vuelcan con España, los otros con Cataluña.

Sánchez reclama a Aragonès que vuelva a la cárcel para negociar con él. Qué imagen más patética que Cataluña deba resolver su destino en la cárcel de Lledoners.

Las amenazas de JxCat

Y se amparan en que si ERC decide finalmente pactar con los comunes, el gobierno resultante no será independentista. En ese caso, ha advertido a ERC que se olviden de sus votos. Además amenazan con hacer públicos los documentos de la negociación para que los conozca todo el mundo.

La ciudadanía no quiere saber qué chanchullos reclama cada grupo. La ciudadanía espera que sus políticos entiendan lo que es el democracia y el sistema parlamentario, dejen de pelearse y gobiernen de una puñetera vez para sacar a Cataluña del pozo en el que la han metido.

 

 

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