El Gobierno culpa a Jorge Fabra de los decretos que pusieron en riesgo al sector eléctrico español

  • Dinero
  • 09-11-2021 | 09:11
  • Escribe: Redacción

El fracaso de estas medidas ha tenido un culpable, según el propio Gobierno: Jorge Fabra, el inspirador de la intervención pública, la nacionalización y, como suena, gravar con una tasa la energía limpia y renovable




A mediados de septiembre, el Gobierno anunciaba a bombo y platillo la puesta en marcha de un plan de choque dirigido a rebajar el precio de la electricidad, una medida que pretendía hacer un guiño colectivo a industria, consumidores y colectivos especialmente vulnerables aplicando acciones coyunturales aprobadas a golpe de Real Decreto-Ley.

El fracaso de estas medidas ha tenido un culpable, según el propio Gobierno: Jorge Fabra, el inspirador de la intervención pública, la nacionalización y, como suena, gravar con una tasa la energía limpia y renovable.



Efectivamente, según fuentes gubernamentales del ministerio de Industria, que no de Transición Ecológica, las medidas que recomendó Fabra no serían ni de lejos la solución definitiva. La medida fue acogida con desánimo por parte de las compañías eléctricas, que posteriormente pudieron demostrar a la vista de sus resultados económicos, no solo que no estaban obteniendo grandes réditos de los disparatados precios de la energía, sino que la medida, lejos de abaratar el precio de la luz, era contraproducente: la fórmula de minoración de ingresos iba a afectar a la energía que había sido adquirida por los clientes que habían firmado contratos en mercado libre a precio fijo, bajo el supuesto de que reciben los precios actuales del mercado diario.

Como señaló Francisco Reynés, el Gobierno había decidido, con toda la buena intención de la ministra, pues, aplicar una tasa de minoración que solo evidenciaba un desconocimiento manifiesto del funcionamiento del sector eléctrico por parte de Fabra, sin tomar en cuenta que las compañías cierran los contratos con sus clientes a un mínimo de un año vista y por una cifra muy por debajo del precio mayorista.



Para más Inri, la solución iba a entrar en conflicto directo con el cumplimiento del Plan Nacional Integral de Energía y Clima del propio Ejecutivo, afectando al desarrollo de las renovables y alejando el horizonte de la descarbonización. A todo este cóctel de desatinos faltaba por añadir un par de ingredientes más. Ni los "beneficios caídos del cielo" que pretendían paliar la escalada eran tan jugosos como se pintaban, ni la bajada fiscal propuesta por el Gobierno iban a resultar suficientes para impedir que ese mismo mes de septiembre cerrara exhibiendo uno de los recibos más caros de la historia.

Solo unas semanas después, el 27 de octubre, el Gobierno se veía obligado a rectificar con un nuevo decreto que incorporaba medidas urgentes adicionales y que rebajaba la presión sobre las compañías: el recorte se producirá solo en caso de que una compañía se hubiese beneficiado de la subida del precio del gas.




Jorge Fabra

Jorge Fabra


La credibilidad de Pedro Sánchez, que había dado públicamente su palabra de que las medidas iban a lograr que los españoles pagasen por la luz en 2021 la misma cuantía total que en 2018, se resentía. El presidente había dado un paso al frente como abanderado para poner solución a un problema global dentro de nuestras fronteras.



Para algunos miembros del Colegio de Economistas, el problema radica en la persona que de algún modo está asesorando al Ejecutivo en esta crisis, Jorge Fabra, no el presidente. "Una figura que trata aún de recubrirse de una pátina académica que hace tiempo se demostró como impostada", según revelan a este periódico.

En la intrahistoria de la estrategia que Fabra pretende imponer no se puede pasar por alto su defensa de las empresas gasísticas y petroleras, tal como publicaba ayer EsDiario. Fabra, ex presidente de Red Eléctrica Española, e históricamente ligado al PSOE, parece estar haciendo enormes esfuerzos por contaminar al Gobierno su fobia hacia las hidroeléctricas como Naturgy, cercano incluso a las tesis de Podemos, en contra de la economía de mercado.

Podría sorprender que quien fuera consejero de Endesa y del Consejo de Seguridad Nacional, alzado ya en gurú económico con cuyas tesis parece que se pretende solucionar la cabalgada de los precios de la energía, niegue el sistema marginalista que aplican todos los Estados europeos como si los costes fijos no existieran. Pero para sus colegas, llueve sobre mojado, y cuando se refieren a él coinciden en destacar el carácter interesado de quien exhibía, aún sin rigor, la crítica al mercado y a la explotación libre de la hidráulica, al tiempo que hacía oídos sordos al estallido de la burbuja de las termosolares, prosigue EsDiario.

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