El extraño caso del 'hombre gato': maúlla a su llegada a los juzgados tras asesinar a su madre y su tía

  • Sucesos
  • 28-10-2021 | 09:10
  • Escribe: Gonzalo Palacios

Nicolás Gil Pereg, un exmilitar israelí radicado en Argentina, está siendo juzgado por asesinato




Nicolás Gil Pereg, un exmilitar israelí radicado en Argentina, es juzgado por haber asesinado a su madre y a su tía en una localidad de Mendoza en 2019. En el primer día del juicio, el hombre fue expulsado de la sala por emitir extraños sonidos similares al maullido de un gato.

La jueza comenzó a preguntarle a Nicolás Gil Pereg por el asesinato de su madre y de su tía pero no logró sacarle ninguna respuesta. El acusado se limitó a maullar como si fuera un gato hasta que acabó con la paciencia de la jueza, que ordenó que le sacasen de la sala.



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El autor de estos extraños sonidos es Nicolás Gil Pereg, un ciudadano israelí que vive en Argentina desde 2007. El hombre está siendo enjuiciado por haber asesinado a su madre, Pyrhia Saroussy, y a su tía, Lily Pereg, en enero de 2019. Las dos habían llegado el día 12 del citado mes para verle.



Las dos hermanas alquilaron un apartamento pero al día siguiente de haber aterrizado fueron a la casa del presunto autor de los hechos. Fue el propio Gil Pereg el que denunció la desaparición de ambas mujeres ante la Policía y ante los medios de comunicación, a los que llegó a dar entrevistas.

Unos días después, los agentes de la policía comenzaron a desconfiar de Nicolás Gil Pereg e investigaron tanto el interior de su casa como el jardín. Fue en este último lugar en el que los perros encontraron los cuerpos de ambas enterrados a dos metros de profundidad.



Las autoridades encargadas de la investigación determinaron, tras analizar los cuerpos sin vida de las dos hermanas, que Nicolás Gil Pereg asesinó a su madre a golpes y a su tía de varios disparos. Ahora, ha comenzado el juicio para determinar su condena por asesinato.

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Extrañas peticiones a la policía

Tras ser detenido, el hombre pidió a la policía ver el cadáver de su madre y que 10 de los 20 gatos con los que convivía en su domicilio le acompañasen en la celda. En la casa en la que residía no tenía muebles, electricidad ni servicios sanitarios.

La obsesión del detenido por los gatos le valió el mote de 'hombre gato'. Dicho apodo se ha visto reforzado por su actitud durante el juicio ya que el acusado comenzó a comportarse como un felino. Tras esto, su defensa reclamó que Gil Pereg fuera declarado inimputable y enviado a un centro de tratamiento psiquiátrico.

El debate se centra ahora a si de verdad tiene un problema mental o si se trata de una estrategia para evitar entrar en prisión. Será la jueza la que tendrá que determinar si me manda a un psiquiátrico o a un centro penitenciario por las dos muertes.

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