El día que Puigdemont demostró que iba de farol: "No tenemos nada"

  • Cataluña
  • 22-10-2018 | 11:10
  • Escribe: Daniel Guerra

El Periódico desvela una reunión del 25 de octubre de 2017 en la que Puigdemont quedó retratado ante sus propios socios golpistas.




El 25 de octubre de 2017, según desvela El Periódico, tuvo lugar una reunión en la que Carles Puigdemont dejó claro que su desafío independentista no era más que una pantomima. Tras suspender la declaración de independencia el 10 de octubre e iniciarse los trámites por parte del Gobierno central para aplicar el artículo 155, los consellers y representantes de entidades civiles se vieron las caras con Puigdemont. Aquel día, el prófugo de Waterloo mostró que iba de farol.

El ex presidente de la Generalitat advirtió aquel día a sus compañeros independentistas que lo que había sucedido el 1 de octubre no suponía ningún cambio en su situación. Todo había sido un paripé y no había manera de seguir adelante. Puigdemont advirtió de que convocaría elecciones y no declararía la independencia, lo que provocó lágrimas entre algunos de sus socios.



Puigdemont trató de evitar la aplicación del 155

Con el objetivo de intentar evitar el 155, Puigdemont confesó que disolvería el Parlament e iría a elecciones. Mariano Rajoy se había comprometido tácitamente a no aplicar el artículo 155 si no se declaraba la independencia tras el desafío, pero nadie se lo creía. Puigdemont era el único iluso, aunque había más razones para no seguir adelante con la Declaración Unilateral de Independencia.

El entonces presidente catalán confesó a sus socios que su causa no tenía apoyo internacional, no contaba con el apoyo de los Mossos y además las estructuras de Estado no estaban preparadas ni se contaba con una Agencia Tributaria. Una Cataluña independiente habría sido un caos para la ciudadanía: “No tenemos nada”



Esta revelación de Puchi provocó que todos se pusieran en su contra por no seguir adelante con los planes separatistas. Se le calificó de traidor y de cobarde, en especial cuando se escudó en que habría “violencia extrema” por parte del Estado español en caso de que se continuara adelante con el plan: “No hay un solo catalán dispuesto a poner en riesgo la convivencia”, afirmó, insistiendo en que había que empoderar la DUI en las urnas, con la imposición del independentismo.

Puigdemont se echó atrás y no convocó elecciones

Finalmente, Puigdemont no convocó elecciones y se declaró la independencia de Cataluña. Llegó hasta el final con su farol y tuvo que salir por patas para evitar las consecuencias de sus actos. Un relato que demuestra la clase de persona que es el líder golpista que llevó a Cataluña al episodio más bochornoso de toda su historia: todo el tiempo iba de farol y cuando quedó retratado salió huyendo.



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