El debut televisivo de Pablo Iglesias: en Telecinco y para hablar de religión

  • Política
  • 12-06-2022 | 08:06
  • Escribe: Enrique Sanz
El exlíder de Podemos empezó con quienes luego atacaba desde las esferas más altas


Pablo Iglesias es una de la peores figuras políticas de los últimos tiempos. Su entrada en el ecosistema político ha marcado un antes y un después en la democracia moderna, mostrando cuál es el camino a evitar y narrando la historia de una persona que se creyó que podía cambiarlo todo de la noche a la mañana pero que quedó absorbida por el inexorable peso de la realidad.

El idealismo de Iglesias quedó en agua de borrajas cuando se tuvo que enfrentar a la realidad y tuvo delante los importantes beneficios que implican estar al servicio del país, en este caso, de España. Olvidó rápidamente sus proclamas quasi revolucionarias para pasarse al coche oficial, a las gabardinas caras y a la cartera de ministro y vicepresidente segundo.



Este cambio de pensamiento solo demuestra el volátil carácter del exlíder de Unidas Podemos. Pero este rasgo parecen heredarlo por defecto las incautas almas que caen en las redes de la formación morada, puesto que otros nombres 'ilustres' de este partido político también han hecho gala de un espíritu ventajista y aprovechado, abandonando sus supuestas propuestas de progresismo en favor de la cómoda posición que ofrece un ministerio y los beneficios materiales y dinerarios que ello comporta.

Iglesias y su formación política son y siempre han sido abonados a la contradicción y al poco sentido común. Por eso, resulta llamativo comprobar cómo Pablo Iglesias hizo su primera aparición en la televisión española. Siempre tan amigo de lo público y de las nacionalizaciones y colectivizaciones, el fundador de Unidas Podemos apareció por vez primera en una cadena privada.



Esta primera contradicción no es casual. Telecinco requirió de Pablo Iglesias para su intervención en un programa difícil de describir: La Noria. Esta producción de La Fábrica de la Tele era un espacio nocturno que mezclaba tertulia política seria con entrevistas a personajes del corazón, como ya iba siendo habitual en la cadena de Fuencarral.

El desembarco definitivo de los contenidos de prensa rosa en Telecinco en los últimos años de emisión de La Noria pareció no afectarle a Pablo Iglesias, que acudió al debate generado en el programa en torno a la institución eclesiástica. En ese sentido, sus proclamas abolicionistas y anticlericales provocaron el avivamiento del debate. 



Su marcada actitud en contra de esta institución ha sido una de las constantes durante su periodo como aspirante a La Moncloa. Pero cuando estuvo dentro de aquellos muros, apenas se oyó nada de su supuesta lucha contra el opresivo clero español. La realidad política obligaba a centrarse en otros asuntos, intentando darles solución. Iglesias fracasó constantemente en esta tarea, al mismo tiempo que había perdido todo su empaque supuestamente revolucionario debido a que se había encontrado de bruces con la realidad de este país.

Resulta cuanto menos curioso que la primera aparición de Iglesias haya sido en una cadena privada para debatir sobre la Iglesia, cuando el expolítico siempre fue más de las instituciones públicas y con un marcado odio hacia la institución eclesiástica. Las ironías de la vida. Poderoso caballero es don Dinero, ¿verdad, Pablo?



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