El clásico Barça-Madrid ya tiene ganador antes de jugarse

  • Cataluña
  • 17-10-2019 | 09:10
  • Escribe: Gonzalo Palacios
Los violentos separatistas catalanes son los grandes vencedores del clásico Barça-Real Madrid, tanto si se juega como si no se juega.


El FC Barcelona-Real Madrid que se jugará, o debería jugarse, el próximo 26 de octubre en el Camp Nou, ya tiene ganador antes de jugarse: los violentos independentistas catalanes.

Es triste, pero así es la realidad. El daño que causa a la imagen de España (y también a la de Cataluña, Barcelona y el Barça) la incertidumbre sobre si el clásico se juega o no en su fecha prevista colma por completo las aspiraciones del movimiento independentista, que se ha propuesto externalizar su victimismo para llegar a todos los rincones del planeta con la idea de tratar de convencer a todos de que Cataluña es un país oprimido y que los catalanes no pueden ejercer sus libertades fundamentales.



Tanto si se juega finalmente el partido como si no, los separatistas violentos habrán cubierto su objetivo. Si no se juega, como parece que sucederá, el mundo entero preguntará el porqué y se interesará por lo que sucede en Cataluña y sus ansias independentistas. Y si no se disputa, ya se encargarán de que el planeta esté más pendiente de lo que hacen ellos que de lo que suceda en el terreno de juego.

Muy lamentable, pero el clima de violencia vivido en Cataluña en los últimos días desaconseja que el partido se juegue cuando estaba previsto. Es un triunfo de la violencia delictiva sobre el deporte. 



Sólo el Barça quiere que el clásico se juegue el 26 de octubre

Nadie quiere que ese partido se juegue el sábado 26. Todos, menos el Barça, están en contra de afrontar riesgos innecesarios. El Real Madrid, que se ha negado a cambiar el orden del calendario y jugar el clásico en el Bernabéu, se apunta a un aplazamiento, que podría fijar el choque para el 4 o el 18 de diciembre. La Liga de Fútbol Profesional y la Federación también están con el aplazamiento. Y el Consejo Superior de Deportes, vinculado al Gobierno, también se suma a esa tesis. 

Sólo el FC Barcelona se emperra en que el partido se juegue como si no estuviera pasando nada estos días en Barcelona. Para ese día 3.000 agentes velarían por la seguridad del choque. Los Mossos al completo, con refuerzos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, siguiendo el modelo que se implantó con motivo de la polémica final de la Copa Libertadores que jugaron en el Bernabéu. Los refuerzos llegarían de Valencia y Zaragoza.



Esta tarde el Comité de Competición de la Federación tomará una determinación. Y los tiros apuntan al aplazamiento del partido. Fundamentalmente para evitar un aquelarre separatista en la grada, impedir que delincuentes separatistas puedan invadir el terreno de juego y, lo más importante, preservar la seguridad de todos, empezando por los propios futbolistas.

Y el independentismo, contento. Si le dejan montar el aquelarre en la grada bien. Y si se suspende el partido, mejor. Cumplirán su objetivo sin necesidad de mover un dedo. Es el triunfo de la violencia y la sinrazón sobre el deporte y su fair play. Ni en sueños podían haber imaginado algo semejante. Quemando contenedores y coches y enfrentándose a la policía han conseguido cargarse el clásico del fútbol mundial. ¡Menuda hazaña!



 

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