El chiflado objetivo final de Carles Puigdemont: validar su golpe de Estado del 1-O a través de la justicia europea

  • Cataluña
  • 09-10-2021 | 21:10
  • Escribe: Celeste De Sebastián

El independentista busca así recuperar, a través de los tribunales, su vieja gloria como president de la Generalitat.




A pesar de que la decisión del Tribunal de Apelación de Sassari, que dejaba en libertad a Carles Puigdemont después de su detención en Cerdeña, es temporal, debido a que la Justicia italiana se encuentra a la espera de la resolución que dictamine el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE), los independentistas ya celebran la 'victoria' del fugado de Waterloo sobre la Justicia española y, en especial, sobre el magistrado Llarena.

La 'victoria' que parece haber empoderado al ex president de la Generalitat, que volvía a cargar de forma pública, ante los medios de comunicación, contra el Estado español opresor, a la vez que sus abogados volvían a solicitar la inmunidad europarlamentaria para el ex president, única garantía de libre movimiento del separatista por toda la Unión Europea.



Petición que coincidía con la cuestión prejudicial presentada por el juez Llarena, que pedía conocer los límites de la euroorden de detención contra Carles Puigdemont después de la negativa de Bélgica a entregar a España al independentista fugado.

Una lentitud de la Justicia europea, unida a su reciente libertad, que ha provocado que Carles Puigdemont vuelva a confiar en la Unión Europea a nivel judicial, ya no sólo para conseguir su libertad, sino para revivir el ya olvidado 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia de Cataluña.



Objetivo: revertir el artículo 155

Así pues, el independentista sorprendía a la opinión pública en sus primeras declaraciones tras conseguir la libertad en Cerdeña, dejando intuir a los presentes que su intención sería la de conseguir, desde la justicia europea, así como desde su escaño como eurodiputado, la reversión del 155, aplicado por el gobierno de Mariano Rajoy.

Una declaración de intenciones por parte del ex president fugado que no sólo implica el regreso de Cataluña a aquel 1 de octubre de 2017, sino el reconocimiento, ante los tribunales europeos, de los derechos 'adquiridos' por Cataluña en el procés independentista.



Planteamiento de Puigdemont que busca, no sólo que Europa reconozca al movimiento independentista, cosa que, hasta el momento, no ha hecho, sino que los países miembros den la espalda a uno de los 'suyos', apostando por la causa del fugado de Waterloo, y fuercen la ruptura de la unidad del territorio español y, con ello, la soberanía de España, algo protegido a nivel europeo.

Un plan alocado y sin bases sólidas que suponen la única vía en la que Carles Puigdemont, cada vez más innecesario e irrelevante en la realidad política del Govern catalán, volviese al ruedo de la actualidad política, ya que la reversión del artículo 155 podría hacer posible su regreso a Cataluña para reclamar el 'trono' de la Generalitat y con él, su vieja gloria, desaparecida tras su fuga en 2017.



 

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