El caso que indigna a España entera: “¡¡Que nos cierren la terraza por esto es un chiste!!”

  • Sucesos
  • 29-05-2020 | 09:05
  • Escribe: Pablo Ruiz

El dueño de un bar denuncia el motivo por el que le han cerrado la terraza




El dueño de un bar de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) ha escrito una carta a ‘El Periódico’ para denunciar que la Policía les ha cerrado la terraza sin motivos de peso: “estamos acongojados, nerviosos, estresados y perdiendo a chorros lo poco que teníamos”.

“Somos de Sant Boi de Llobregat. Tres días llevábamos con nuestra terraza de bar de algo más de seis metros abierta. Con siete u ocho sillas como mucho. No podemos más. Cumpliendo todas las medidas de higiene. Con cada mesa a algo más de dos metros de la otra”, empieza diciendo Carlos Franco Trenado



Se presenta la Policía y nos cierra la terraza

“Era un pequeño alivio económico. Obviamente no suficiente, pero sí esperanzador al menos. Pues al tercer día, después de que mi esposa y yo lleváramos nuestras 15 horas de rigor en pie y haber conseguido una recaudación de 115 euros, el doble de lo que veníamos consiguiendo con la comida para llevar, se presenta la Policía y nos cierra la terraza porque la acera que está pegada a ella no hace los dos metros”.

Yo no he encontrado información en el BOE

“Yo no he encontrado información en el BOE o en ningún sitio que diga eso, pero viendo el nulo distanciamiento social que hay por las calles, playas y parques, sin que nadie haga nada serio por evitarlo, que nos cierren la terraza por esto es un chiste”. 



¿Mal montada?

“Y además nos dijeron que estaba mal montada. Que los dos metros de distancia no eran entre mesas sino entre las sillas. Por lo tanto, entre mesas fácilmente se puede necesitar una distancia de 3,5 metros en la práctica”.

“Mientras tanto, seguimos pagando el alquiler de nuestro piso porque ha sido imposible ni siquiera empezar los trámites para ese supuesto crédito a cero interés a pagar en seis años. El banco no sabe nada o no quiere saber. Y del pago de las prestaciones ni hablemos”. 



Una vergüenza

Una vergüenza. Y así estamos, acongojados, nerviosos, estresados y perdiendo a chorros lo poco que teníamos mientras los de arriba solo gritan e hinchan las plumas”, sentencia el dueño del bar.

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