El asesino de Pioz se defiende: "Me llamaban maricón"

  • Sucesos
  • 25-10-2018 | 18:10
  • Escribe: Judith Jiménez

Patrick Nogueira, acusado de matar a sus tíos y sus primos, declaro en el primer juicio en la Audiencia Provincial de Guadalajara




Patrick Nogueira fue acusado de matar a sus tíos y a sus primos en agosto de 2016 en el apodado como ‘caso de Pioz’ y le tocó pasar por la Audiencia Provincial de Guadalajara para declarar en la primera sesión del juicio.

El acusado solo respondió a las preguntas de su abogada, Bárbara Royo, y confesó que fue maltratado en su infancia, por compañeros del colegio, que bebió alcohol habitualmente a partir de los diez años y que su tío, al que asesinó (Marcos Campos) le robó dinero y le chantajeó para que no le destapara.



"Me han llamado maricón y me han tirado a un contenedor"

"He sido como un muñeco para ellos", afirmó. "Me han pegado, me han llamado maricón, me han arrastrado, me han tirado a un contenedor. Era el único modo de evitar la frustración y el miedo", aseguró sobre el maltrato de infancia que vivió.

“Estaba solo. Cada vez que volvía a pelear, me rechazaban más", prosiguió en su explicación sobre las broncas que tenía en el colegio asiduamente. En la explicación de su infancia relató lo siguiente: "No le conté a mis padres nada de lo que pasaba, ellos estaban siempre trabajando. Me quedaba solo el alcohol, ha sido mi único amigo; bebía antes de ir a la escuela, al salir... bebía una botella a la semana al principio y luego una botella al día; a los 15 años, me pasó factura, comencé a vomitar sangre y me dio una úlcera a los 18 años; entré a tratamiento, pero volví a beber. He dormido en la calle por beber alcohol ", comentó.



Sobre los hechos ocurridos en agosto de 2016, Nogueira se explica así: "Bebí, dormí y me desperté con resaca, vomité y, como no tenía nada que comer, compré pizza. Al principio, en abril, la relación con mi tío era buena, pero aquí cambió".

"Él (su tío) me pidió ayuda, yo le compré ropa para él, pañales para los niños, comida... Pero un día me robó dinero de la cartera y se fue cuatro días, superó el límite del cajero, me quedé sin nada. Mis padres le dieron 2.000 euros para el alquiler y eso, pero él siguió pidiéndome dinero; me negué y él me amenazó con denunciarme a extranjería, porque yo estaba aquí ilegal, si no le daba 6.000 euros más"



"Se fue a vivir a otro sitio, pero no me dijo la dirección, me dijo que iría a Toledo, le iba a ayudar con el traslado, me dijo que pasaría a las seis, pero a las cinco ya habían desaparecido; me querían cobrar sus deudas, la luz, el agua, el alquiler y un dinero prestado; yo me fuí a Alcalá de Henares”, argumentó.

"Me sentí un tonto de mierda"

"Me sentí una mierda, un tonto de mierda, me había comido el problema. Mi hermana me dijo que mi abuela había reunido a toda la familia para hablar de que Marcos estaba diciendo que yo era un borracho y todo tipo de mentiras sobre mí; en ese momento me dije que eso no se quedaría ahí".



"Sentí el mismo agobio, que la cosa se iba acumulando, que no aguantaría, que iba a explotar; cuando oprimo la rabia, me desequilibro, tengo ansiedad, no duermo, pierdo la paciencia y vuelvo a beber; tenía la sensación de que iba a pasar algo malo como aquella vez".

"Yo no sabía nada sobre los horarios que tenían mis tíos, llevaba dos meses sin hablar con ellos, no tenían ningún contacto; fue entonces cuando mi hermana me escribió para contarme la reunión de mi abuela y entonces decidí hacer lo que iba a hacer; sabía lo que quería, pero no sabía cómo iba a pasar, sabía que tenía que hacerlo, pero no sabía cómo".

"Me comí parte de la pizza antes de llegar; les di lo que me sobró. Estábamos de frente cuando me pasaba los platos; mientras hablábamos, me entra algo; me fui contra ella y entonces ella me dio un mordisco y yo le clavé en el cuello. Hablamos en el jardín, él fue a entrar para encender las luces, fui a por él, intentó quitarme la navaja y fuimos ambos al suelo y se la clavé; fue muy rápido, no sé cuántas puñaladas por el forcejeo. Me despedí de mi hermana, de mis sobrinas; la Guardia Civil no me ha requerido nunca ni tampoco la Policía de Brasil; me enteré allí, me reuní con la familia, que me dijo que tenía que volver para resolver esto cuanto antes. Mi hermana ha tenido que cambiar de trabajo", finalizó en el juicio cubierto de forma mediática por más de 30 medios de comunicación.

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