El asesino de Laura Luelmo no estaba rehabilitado... ¿Qué narices hacía en la calle?

  • Sucesos
  • 23-12-2018 | 05:12
  • Escribe: Redacción

Bernardo Montoya no siguió ningún programa de rehabilitación en prisión; los tratamientos de esta índole son de carácter voluntario y solo el 45% de los presos suele acogerse a ellos


El asesino de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, ha pasado metido en la cárcel 20 de sus 50 años de vida. Allí, su conducta era buena y su comportamiento un ejemplo a seguir para los demás presos. (El asesino de Laura Luelmo, a la cárcel sin fianza)

Pero nunca quiso acogerse a ningún programa de rehabilitación tras asesinar a una anciana de 82 años el 13 de diciembre de 1995. Este tipo de tratamientos son voluntarios y los expertos aseguran que una inclusión forzada puede provocar de todo menos efectividad.


La buena conducta de Montoya dentro del centro penitenciario contrastaba cada vez que salía de la celda: fugas, robos, amenazas a personas a las que quería robar, etc. (Se levanta el secreto de sumario por el asesinato de Laura Luelmo)

El presidiario, que recuperó la libertad el pasado mes de octubre, tardó poco más de dos meses en volver a cometer un crimen, por lo que los expertos sostienen que tiene un trastorno psicológico importante.  


“La reincidencia no es imposible de prever”, señala Arturo Beltrán, magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid que lleva 22 años resolviendo recursos contra decisiones de juzgados de vigilancia penitenciaria. “En las cárceles”, añade, “hay programas específicos para deshabituación a las drogas, en temas relacionados con agresiones sexuales o violencia machista. Y son programas exitosos, pero no al 100%, eso es imposible”.

“¿Todos los presos son reinsertables? No. No todo el mundo lo es”, señala José Luis Castro, titular del juzgado de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional encargado de controlar a más de 3.000 condenados. “Los equipos técnicos de prisiones hacen un trabajo serio, riguroso y científico. Son excelentes profesionales. Pero a veces los presos se acogen a estos programas, que son voluntarios, con un sentido meramente utilitarista, porque les permiten acceder a beneficios penitenciarios”. (El crimen de Laura Luelmo dispara las ventas de spray anti violadores)



Su historial delictivo

Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo, ha pasado casi 21 de sus 50 años en la cárcel de Huelva, donde disfrutó de permisos por su buen comportamiento. Este es su historial delictivo:

3 de diciembre 1995_ Asesina a Cecilia, una viuda de 82 años en Cortegana (Huelva).

5 de noviembre de 1997_ Es castigado a 17 años y 7 meses de cárcel por asesinato, allanamiento de morada y obstrucción a la justicia.

Abril de 2008_ Montoya consigue un permiso de una semana y ataca a una joven peluquera en Campillo (Huelva) y a su perro.

Diciembre de 2009_ Permanece huido 10 meses tras fugarse en un permiso.

Mayo de 2010_ Es condenado por el ataque a la peluquera a 18 meses de prisión.

Octubre de 2010_ Regresa de forma voluntaria a la cárcel y es condenado a seis meses por quebrantamiento de condena. Logra la libertad definitiva en marzo de 2015.

Enero de 2016_ Es condenado a dos años y 10 meses por robos cometidos en 2015. Octubre de 2018. Sale en libertad y se instala en El Campillo, enfrente de la vivienda que alquilará más tarde Laura Luelmo.

Diciembre 2018_ Asesina a Luelmo. Reconoce el crimen y vuelve a estar entre rejas. (La familia de Laura Luelmo pedirá 'cadena perpetua' para su asesino)

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