El abogado de Carles Puigdemont responsabiliza al Estado por los atentados de Barcelona

  • Sucesos
  • 03-02-2021 | 07:02
  • Escribe: Redacción

Jaume Alonso-Cuevillas cree que el Estado actuó de forma negligente antes de los atentados y que se ha olvidado de las víctimas posteriormente


El diputado y abogado Jaume Alonso-Cuevillas ha responsabilizado al Estado de que "no saltaran las alarmas" cuando los miembros de la célula yihadista que atentó en Cataluña el 17 y 18 de agosto de 2017 compraron gran cantidad de precursores de explosivos sin ningún tipo de control, ni los servicios secretos españoles detectaron las búsquedas que hizo el imán de Ripoll (Girona) Abdelbaki Es Satty sobre posibles objetivos para atacar.

Por ello, considera que debería responder por una "actuación negligente". En la sesión de este martes, tres acusaciones particulares han expuesto ante el tribunal de la Audiencia Nacional sus informes finales, que, al igual que hicieron este lunes una decena de acusaciones, discrepan con la Fiscalía sobre que los tres acusados no respondan por los atropellos masivos ocurridos en La Rambla de Barcelona y en el paseo marítimo de Cambrils (Tarragona).


Una de ellas ha sido la ejercida por Alonso-Cuevillas, que representa a los padres del niño de tres años que murió tras ser una de las víctimas de la furgoneta conducida por Younnes Abouyaaqoub en Barcelona. Junto a su compañero, el abogado Agustí Carles, ha concluido que la instrucción ha sido "deficiente" y muchos interrogantes han quedado en el aire tras la celebración de la vista oral.

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Entre ellos, el abogado ha señalado que es necesario dilucidar si el Estado debe responder por su "actuación negligente", ya que si se supone que el imán de Ripoll, a quien se considera líder de la célula yihadista que atentó en Cataluña, era un contacto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y que éste estaba "monotorizado", por qué los servicios secretos no pudieron prevenir lo que se estaba preparando a través de las búsquedas en Internet que Es Satty hizo de manuales de fabricación de explosivos y de posibles objetivos.

También cree que la Secretaría de Estado de Seguridad, dependiente del Ministerio del Interior, también falló por no regular la venta de precursores de explosivos. "Estábamos en alerta 4 antiterrorista y es incompresible, inadmisible, que estos chicos compren primero 25 litros de perióxido de oxígeno y luego 240 litros de golpe y no salta ninguna alarma que haga a los servicios de seguridad prestar atención al respecto", ha subrayado Alonso-Cuevillas.



"Si no se hubieran vendido esos explosivos no habría existido la casa de Alcanar y probablemente tampoco habría existido el plan b de los atropellos que dio la muerte a tantas personas", ha añadido. Por ello, ha solicitado al tribunal que se abra una investigación para esclarecer estos puntos porque "en el derecho de las víctimas a la reparación moral incluye, mas allá de la económica, el derecho a saber la verdad". Así, para el abogado --defensa del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont, huido de la justicia española--, también es vital que se siga indagando si en la explosión de la vivienda de Alcanar (Tarragona) la noche antes de los atentados, en la que se preparaban los explosivos para atentar, hubo mas supervivientes además del acusado Mohamed Houli Chemlal.

Dudas sobre la muerte de Es Satty

En este sentido, el abogado Jaume Alonso-Cuevillas ha insistido en sus dudas acerca de que Es Satty muriera tras la explosión. Durante su intervención, ha insistido en que no hay pruebas científicas certeras que evidencien este hecho. Ha cuestionado que las muestras de ADN recogidas en una lata de refresco encontrada en su furgoneta, en la que no se halló ninguna huella dactilar y que fue aparcada lejos de la vivienda que sirvió de laboratorio días después del atentado, y en una chilaba que no era de la talla de Es Satty sirvan para demostrar que éste falleció. A ello ha añadido que no sabe cómo se comparó las muestras genéticas que se tomaron a familiares del imán en Marruecos si no consta en la causa que las recogidas en España se mandaran a las autoridades marroquíes.

Además, ha indicado que el "teléfono conspirativo" que usaba siguió recibiendo llamadas de "dos o tres minutos" con posterioridad a los atentados y que el "buzón muerto" --un correo electrónico en el que se establece una comunicación a través de mensajes guardados en la carpeta de borradores-- tuvo actividad el día después del ataque en Barcelona y Cambrils. Para concluir esta parte de la exposición, el abogado ha subrayado que la familia de Es Satty no reclamó sus restos, enterrados en un cementerio cristiano, como si hicieron los de los terroristas abatidos tras los atentados.

Por su parte, su compañero, Agustí Carles, ha centrado su intervención en la participación de los acusados Mohamed Houli Chemlas, Driss Oukabir --a quien el presidente del tribunal, el magistrado Alfonso Guevara, ha llamado la atención en varias ocasiones después de que no parara de gesticular y gritar desde la sala acristalada desde la que está siguiendo el juicio-- y Said Ben Iazza en los atentados.

Según Carles, en este procedimiento "la Fiscalía ha olvidado a las víctimas" y "ha hecho más de Estado que de acusación". Así, ha criticado la postura del Ministerio Público por no acusar a los procesados por asesinato. Entiende que en el caso de que todos los miembros de la célula no hubiesen muerto en Alcanar o no hubieran sido abatidos por los Mossos d'Esquedra, todos estarían sentados en el banquillo y no sólo responderían por los atentados los autores materiales. "El autor directo era Younnes Abouyaaqoub pero a los otros elementos, que eran imprescindibles para que sucediera ese hecho, lógicamente hay que atribuirles esa culpabilidad", ha explicado.

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En esta línea, ha apuntado que todos los miembros de la célula, incluidos los acusados, contribuyeron a la consecución de su objetivo, que era "alterar la paz pública y causar terror". Para ello "buscaron vehículos fuertes y robustos", tal y como marca el DAESH para realizar atropellos masivos. Ha señalado que todos los miembros de la célula estaban adoctrinados y ha afirmado que no es cierta la tesis que sostiene la Fiscalía y los investigadores de que la explosión de Alcanar alteró los planes del grupo, que pretendía atentar el 20 de agosto. "Estaba todo hablado, todas las posibilidades, pero estaba todo abierto", ha indicado, señalando como prueba de ello, la "rapidez" con la que Abouyaaqoub se dirigió a Barcelona tras enterarse de lo ocurrido en la casa donde se preparaban explosivos.

Sobre los acusados, ha subrayado la implicación de Houli Chemlal y Driss Oukabir en los planes de la célula, pues el primero tenía conocimiento de primera mano de cómo se desarrollaban los preparativos, y el segundo era el "lugarteniente", la mano derecha de Es Satty, que adoptó medidas de seguridad extremas. En cuanto a Said Ben Iazza, ha destacado su papel de colaboración con el grupo liderado por el imán de Ripoll.

Así lo han señalado también las otras dos acusaciones particulares que han intervenido este martes: la representación de una víctima de los atentados y el Ayuntamiento de Cambrils. Precisamente esta última acusación ha asegurado que la célula "no improvisó" ningún plan tras conocer la explosión de Alcanar, sino que "se adaptó". De hecho, ha manifestado que la célula tenía "una vinculación especial con Cambrils", ya que había sido contemplado como posible objetivo, según las búsquedas en dispositivos móviles que hicieron sus miembros.

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