El 1-O este año es en Madrid

  • Política
  • 01-10-2020 | 21:10
  • Escribe: Pedro Riscal

Cataluña no tiene nada que celebrar mientras que el jaleo ahora está en Madrid en un 1-0 que promete ser movido


El globo independentista en Cataluña se desinfla a pasos agigantados entre una población desengañada con sus líderes mientras Madrid toma el relevo del 1-O. El conflicto coge el puente aéreo y se traslada a la capital con la tensión latente que separa al gobierno central del autonómico madrileño por las medidas anti covid. Ahora la amenaza del 155 pende sobre Madrid.

Cataluña ya ni celebra ni recuerda el 1-O

El 1-O empieza a ser ya una fecha más en Cataluña, en donde poco hay que celebrar y recordar. Con un presidente inhabilitado y los restos del naufragio repartidos entre la cárcel y la fuga, lo que queda del movimiento independentista es la desunión entre sus dos motores: ERC y JxCat. Y en este estado de cosas, este año ni siquiera hay nada previsto con motivo del tercer aniversario del referéndum ilegal que parieron Carles Puigdemont y sus compinches.


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Se rompe la tradición, nada que celebrar. La versión oficial de la consejera de Presidencia del Govern es que Cataluña no está para celebraciones porque se ha inhabilitado a Torra y siguen habiendo "presos políticos y exiliados". "Para evidenciar que sigue habiendo represión, no sé si es el momento de hacer conmemoraciones", ha añadido ante la sorpresa de los radicales de la CUP y los incansables separatistas que esperaban la fecha para seguir dando guerra.


El independentismo pierde fuelle

El Palau de la Generalitat ha amanecido hoy con cuatro barras gigantes rojas en su fachada. Así lo decidió Torra, como última voluntad, y así se ha hecho. Y ya está. Carles Riera, el líder de la CUP, no ha encajado bien la naturalidad de sus colegas independentistas acatando la inhabilitación del presidente. Hasta el desobediente Torra la acató con obediencia a pesar de los llamamientos realizados para ignorar el fallo del Supremo.

Lo cierto es que el desencanto se ha apoderado de la población y el independentismo pierde apoyos. En julio el CIS catalán reflejaba que el 42% de los ciudadanos desea la independencia, mientras que el 50,5 se siente español y quieren seguir siendo España. En la Cataluña fracturada unos siguen a la baja y los otros al alza.



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En ese desencanto tiene mucho que ver el peso de la justicia, que fallo tras fallo va minando los gestos y acciones del independentismo  y creando un estado evidente de desengaño que genera sensación de utopía irrealizable en los postulados que defienden sus líderes.

El efecto tóxico de Puigdemont

A todo ello se une el efecto tóxico que produce Puigdemont desde Waterloo moviendo a sus peones como marionetas y generando crispación y desunión entre los suyos. Se ha cargado al PDeCAT que fundó Artur Mas, y al que él pertenecía, llevándose a todos los pesos pesados a JxCat. Y desde ahí mantiene una guerra fría con la ERC de Junqueras, con quien parece imposible llegar a acuerdos. Este estado de división resta formalidad a un movimiento que más parece una jaula de grillos que un proyecto político serio.

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La sensación de sueño irrealizable ha calado en la calle y la gente ya no está para movilizaciones masivas. Además, el covid no ayuda a juntar a los ciudadanos para ejercer de borreguitos haciendo bulto con sus protestas para que el rebaño parezca más grande.

El jaleo está ahora en Madrid

El jaleo está ahora en Madrid. Y la sombra del 155 planea sobre el gobierno comunitario madrileño. La tensión entre el gobierno socialcomunista de Sánchez y el de la derecha madrileña en la Comunidad es mucho más sangrante que el que separa a Sánchez de sus socios y amigos separatistas. 

¡Guerra total! El Gobierno lanza este ultimátum a Ayuso

El papel del incordiante Puigdemont lo interpreta ahora en la capital Isabel Díaz Ayuso. El ministro Illa trata de imponer el estilo socialista en el gobierno de Madrid y Ayuso se rebela y amenaza con llevar al ejecutivo al Supremo. Illa quiere aplicar unas medidas especiales de confinamiento a la capital y a nueve ciudades más de la comunidad. Y Ayuso se planta porque no quiere confinar y arruinar a Madrid. Y la amenaza del 155 para la "rebelde" Madrid empieza a sonar con fuerza.

El Ministerio de Sanidad se agarra a un informe de la Abogacía General del Estado para aplicar en toda España las medidas de control sobre el covid que pasan fundamentalmente por reducir la movilidad de los ciudadanos en las zonas afectadas. Y Madrid se opone. Y no es la única. Cataluña, Galicía, Andalucía y Ceuta, se suman al rechazo. Y el Gobierno responde que la norma es de obligado cumplimiento. Y el lío ya está montado.

Ultimátum de 48 horas a Ayuso

El Gobierno ya ha advertido a Illa que tiene 48 horas para poner en marcha las medidas del gobierno central. O desobediencia, como Torra, u obediencia. En este segundo caso, el ejecutivo de Sánchez podría llegar a tomar las riendas de Madrid descargando así de responsabilidad a Díaz Ayuso sobre las ruinosas consecuencias económicas que podrían derivarse de la aplicación del método Sánchez.

¡Ayuso contra las cuerdas! El artículo 155 podría ser aplicado en Madrid

Una cosa parece segura. En esta lucha del 1-O madrileño se van a hacer daño todos. Y es que no deja de ser lamentable que el gobierno central sea incapaz de ponerse de acuerdo con la comunidad autónoma más importante de España para adoptar medidas consensuadas.

La tensión en la calle que se esperaba y no se producirá en Cataluña tal día como hoy deja paso a la angustia de los madrileños, cuya salud está en juego, sufriendo las consecuencias de la falta de entendimiento de sus gobernantes.

 

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