Dolores Delgado y Baltasar Garzón dan el paso definitivo para formalizar su relación

  • Política
  • 29-04-2022 | 07:04
  • Escribe: Enrique Sanz
Se consolidan los divorcios de ambos magistrados españoles


El romance entre el jurista y la fiscal general del Estado ha entrado en su fase más estable después de 30 años de relación estrictamente profesional. El vínculo entre ambos magistrados comenzó en el año 1993, cuando ambos todavía eran jóvenes juristas sin apenas experiencia en el sistema judicial español. Fue en esa fecha cuando ambos coincidieron trabajando en la Audiencia Nacional.

Trabajaron durante más de una década estrechamente bajo el cartel del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde las fricciones comenzaron a forjar una relación más que estrecha entre ambos magistrados. Las diferentes escapadas en común a lo largo de toda su carrera profesional provocaron el aumento de la intimidad entre ambos magistrados, provocando incluso que en 2018 la entonces ministra de Justicia se había separado de su marido, probablemente porque su corazón lo ocupaba el magistrado expulsado del entramado judicial español.



Fue en 2020, con la filtración de unas fotos de ambos en Roma cuando la relación entre Baltasar Garzón y Dolores Delgado se oficializó y fue comunicado a sus respectivas familias, iniciando los diferentes trámites para finalizar sus anteriores relaciones, que parecían inquebrantables a ojos privados y públicos. El divorcio de Dolores Delgado ya estaba en trámites, solo faltaba que Garzón iniciara el proceso de ruptura de su matrimonio.

El exiliado juez español conoció a Rosario Molina en 1973, una renombrada bioquímica. A pesar del desparpajo que ha caracterizado al jurista español dentro de las salas, Molina ha confesado en numerosas ocasiones que tuvo que "darle un empujoncito" a Garzón para que se atreviera a declararse. Después de siete años de noviazgo, Garzón y Molina contrajeron matrimonio y consolidaron una relación que provocó que Molina viviera sufridamente todas las vicisitudes que el magistrado español hubo de sufrir durante la primera década de los años 2000. 



A pesar de que "le costó aceptarlo", Molina tuvo que claudicar ante los deseos de su exmarido y finalmente firmó los papeles de divorcio. Aun así, Molina recibió una sustancial parte de la pequeña fortuna que ambos habían logrado amasar a lo largo de muchos años. Entre otras cosas, Molina se hizo con la casa de Pozuelo de Alarcón, una de las residencias más famosas de Garzón que fue el centro de la polémica durante la etapa en la que el magistrado español fue blanco de amenazas de muerte y terroristas.

La relación entre Delgado y Garzón se ha consolidado a lo largo de dos años, periodo en el que han tenido la oportunidad de alquilar una casa para comenzar una vida en común a las afueras de la ciudad de Madrid, cuando oficalizaron su relación. Actualmente, alejados de la vida judicial de primera línea, Baltasar Garzón y Dolores Delgado comparten una casa con piscina, vistas despejadas y amplios terrenos donde la pareja "cultiva en un huerto y crían gallinas" como medio de vida y para generar un sustento para la pareja.



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