Desvelan la impactante doble vida de un guardia civil: de perseguir delincuentes a convertirse en uno de ellos

  • Sucesos
  • 20-06-2022 | 07:06
  • Escribe: Enrique Sanz
Este integrante de la Benemérita ya ha sido apartado de sus funciones


Sorpresa e indignación entre los miembros de la Guardia Civil de Oropesa, Castellón. Uno de sus compañeros ha sido suspendido de empleo y sueldo durante dos años, con la prohibición expresa de trabajar en esa localidad como guardia civil debido a que fue atrapado cometiendo uno de los delitos más graves que se puede hacer formando parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Este guardia civil compraba cocaína en horario laboral, solicitando ausentarse de sus funciones para poder desplazarse hacia otras localidades con el objetivo de conseguir este material estupefaciente. Sus superiores comenzaron a sospechar en el año 2019, cuando el agente suspendido trabajaba en el servicio de atención al ciudadano en recepción de denuncias, y requería ausentarse de su puesto de trabajo para realizar diferentes recados o gestiones.



En la última de sus escapadas, acudió a su supervisor para que este le permitiera salir alegando una supuesta 'gestión' en un banco de Benicàssim. Con la intención de atraparlo en el acto si es que verdaderamente sus sospechas eran ciertas, el superior del agente suspendido lo dejó marchar, ordenando a otros dos compañeros que lo siguieran con cautela para comprobar a dónde se dirigía con el uniforme todavía puesto y con el arma reglamentaria en su cintura.

Su transición hacia un pueblo vecino a Oropesa para evitar ser descubierto no le funcionó, puesto que el cuartel del agente suspendido puso en alerta a dos compañeros de la zona, que asumieron las labores de seguimiento y vigilancia del guardia civil que estaba bajo las sospechas de su superior. Instalándose en el principal punto de ventas de la localidad, un cabo de primera y un sargento de la población colindante a Oropesa aguardaron la oportunidad de intervenir para detener a su compañero.



Al cruzarse con el vehículo de su compañero, le dieron el alto, identificándose los tres como miembros de la Guardia Civil. Sin embargo, los dos agentes que perseguían al sospechoso solicitaron la entrega del arma reglamentaria, que sucedió sin mayor problema mientras se registraba el coche del guardia civil vigilado

Dentro del turismo del agente se encontró una especie de polvo blanco en el asiento del copiloto, cuyo análisis posterior determinó ser cocaína. De esta forma, los agentes llegaron a la conclusión de que su compañero había consumido y consumía drogas durante su tiempo de servicio. Este hecho se pudo constantar mediante el test reglamentario de drogas al que fue sometido el agente suspendido, que resultó positivo, precisamente, en cocaína.



Con todas las pruebas en su contra, el guardia civil investigado ha sido sometido al juicio de un tribunal militar, que en principio le colocó una pena de tres años de suspensión de empleo y sueldo tomando en cuenta que el agente "o bien inició el servicio bajo los efectos de la cocaína, o bien la consumió aquel mismo día". Este modo de comportamiento resulta directamente contrario al código de la Benemérita, por lo que para el tribunal militar que juzgó al agente considera su conducta como "claramente incompatible con la prestación de servicio por parte de un miembro de la Guardia Civil".

La reducción de la pena de suspensión de empleo y sueldo de tres a dos años se ha producido debido a la ausencia de antecedentes criminales del agente investigado y la imposición de un recurso por parte de la defensa. Además, el agente condenado queda inhabilitado como Guardia Civil de forma permanente en la localidad castellonense de Oropesa.



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