Deportes raros en los que podemos apostar: del kabaddi al headis

  • Deportes
  • 28-05-2021 | 11:05
  • Escribe: Redacción

Los deportes poco convencionales se han convertido en un reclamo interesante en el mundo de las apuestas




Las apuestas deportivas se han convertido en uno de los grandes entretenimientos para muchos aficionados en los últimos años, con algunos deportes como el fútbol en la cúspide de este tipo de pronósticos, con los que mucha gente busca pasar un buen rato y ganarse, con un poco de suerte, un dinero extra para su vida cotidiana o para seguir apostando.

Sin embargo, no solo se puede apostar en el fútbol o en otros deportes mayoritarios como el baloncesto o el tenis. También existen otro tipo de deportes en los que es posible apostar y que puedes encontrar en páginas como melbet, donde no existen límites para tu imaginación: la apuesta que te propongas, la podrás llevar a cabo, aunque sea de deportes que habitualmente no suelen tener tanto protagonismo a nivel mediático o incluso en el propio mundo de las apuestas deportivas.



Apostar en deportes como el fútbol, el baloncesto, el tenis, el boxeo o incluso el ciclismo está a la orden del día, pero hay quien prefiere emociones más fuertes y apostar en deportes desconocidos en nuestro país, de los que podrían ser considerados raros. Apostar en hockey sobre hielo, en badminton o críquet es menos común, pero hay deportes todavía más extraños en los que puedes conseguir unos euros haciendo tu apuesta, más allá incluso de la nueva tendencia a hacerlo en eSports.

Entre esos deportes encontramos, por ejemplo, prácticas como el kabaddi, el keirin o el headis, en las que se pueden conseguir buenas cantidades de dinero aunque sean deportes muy minoritarios especialmente en España, ya que en sus países de origen tienen su público y algunos de ellos han alcanzado incluso la condición de deportes olímpicos.



El kabaddi, por ejemplo, es el deporte nacional de Bangladés y consiste en una especie de pilla-pilla de los de toda la vida. En España está enmarcado en la Federación Nacional de Lucha e incluso nuestro país tiene selección oficial. Se juega por equipos y la diferencia con el pilla-pilla tradicional es que la persona que intenta pillar al oponente no puede respirar mientras corre, por lo que debe ir ‘cantando’ la palabra “kabaddi” sin parar. No, no es una broma.



Se consiguen puntos cuando el jugador que intenta pillar a su oponente toca, agarra o detiene a su rival sin que éste consiga evitar posteriormente que vuelva a su campo (se juega en una cancha de la mitad del tamaño de una cancha de baloncesto, aproximadamente). El resto del equipo, mientras tanto, tiene que defender al jugador que no puede ser cazado. Los partidos duran 40 minutos, 20 cada tiempo, y se pueden hacer multitud de apuestas relacionadas con el juego.

El keirin, por su parte, es un deporte originario de Japón incluido en la categoría de ciclismo en pista, en el que un grupo de ciclistas debe ‘perseguir’ a un guía generalmente en un vehículo motorizado que marca la velocidad máxima a la que pueden correr los participantes, velocidad que va aumentando gradualmente a lo largo de la prueba. Los ciclistas en ningún momento pueden adelantar al guía, que solo abandona la pista en el último tramo. Las carreras suelen durar aproximadamente un kilómetro y medio y en el año 2000 se convirtió en deporte olímpico.



Finalmente, el headis es otro deporte que poco a poco ha ido sumando adeptos y que se ha convertido con los años en una especie de modalidad a caballo entre el futvoley y el tenis de mesa. Se juega sobre una mesa con una pelota de goma notablemente más pequeña que la del fútbol convencional y consiste en devolver la pelota al contrincante con la cabeza, pero con las normas del ping pong. Se trata de un deporte que nació en Alemania pero que con el paso de los años ha ido ganando protagonismo, también como una opción a la hora de apostar.

Estas disciplinas y muchas más poco a poco están teniendo cierto reclamo ya no solo como entretenimiento para verlas o para practicarlas, ya sea a nivel aficionado o a nivel profesional, sino también como una alternativa a las apuestas convencionales. Que tiemblen fútbol, tenis, baloncesto, o los deportes de motor: los deportes extraños han llegado para quedarse... también en las casas de apuestas.

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