Denuncia el maltrato animal. ¡No lo ignores!

  • Mascotas
  • 03-11-2018 | 12:11
  • Escribe: Eva Martín

Gandhi decía que "la grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados"


Nos estamos acostumbrando a ver en la prensa, en internet o en televisión noticias sobre animales maltratados. Ya no es un caso esporádico. Casos como el de Lía, una cachorra de galgo que se encontraron en un vertedero. Apaleada, agujereada y con dificultades para respirar. Estaba aterrorizada. Nada pudo hacerse para salvarla.

También los que practican el mal llamado “deporte” de la caza han empezado a abandonar a los perros que según ellos ya no les sirven. Si seguimos esta filosofía podríamos hacer una reflexión. ¿Para qué sirven los cazadores que maltratan a sus perros? Para nada. Los podríamos abandonar en medio de un bosque, atados a un árbol y dejarlos a su suerte, al igual que hacen ellos con los perros. ¿Estaría mal? No, sería lo justo.

A Ayla, una cachorrilla, la quemaron con un soplete y está luchando entre la vida y la muerte

Hoy rescataremos unos hechos que ocurrieron el día 2 de noviembre de 2001. No fue un día cualquiera para los protectores y defensores de los animales en España. La prensa, esta vez unánimemente, anunciaba una noticia terrible: quince perros, ¡pobres perros!, los más desprotegidos, aquellos que terminan en una perrera o en una protectora después de pasar un calvario, abandonados, perdidos o dejados a su suerte por desalmados, eran cruelmente martirizados por sádicos peligrosos, antisociales y de mentes malsanas, que sacándolos uno a uno del lúgubre lugar en donde les tocaba estar, junto a un olivo próximo, les cortaron las patas delanteras.

"La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano... es una señal de alarma", afirma el Supervisor y Agente Especial del FBI Allen Brantley

Perros anónimos, perros sumisos, perros buenos. Como todos ellos. Hombres malos, retorcidos, sádicos. ¡Cuanta injusticia! La protectora de Tarragona ubicada en un lugar tétrico, fuera de su término municipal, el colindante de Reus, en donde se acumulan toda clase de desperdicios, allí, en un cobertizo habilitado, estaban esperando otra oportunidad, una adopción, una familia sensible que los acogiese. Algo que pocas veces llega.

Uno tras otro, hasta quince, fueron torturados de manera cruel. La mayoría murieron desangrados y los que quedaban cuando llegaron sus cuidadores aún movían la cola, sumisos, para saludarlos. Todos fueron sacrificados. ¿Se habría podido hacer un esfuerzo y rescatar algún superviviente?

Un hecho de tal envergadura habría movilizado a una nación entera. Lo hemos visto en ocasiones por mucho menos y hay sobrados ejemplos. Aquí, en España, el sacrificio, muchas veces, es la rápida solución final a la que estamos acostumbrados, pero los supervivientes habrían encontrado, de inmediato, alguien que les adoptara.

El público se enteró porque la ocasión era noticiable, pero con escasas reacciones populares. Y cuando decimos escasas, queremos aclarar que mínimas comparables por poner un ejemplo, si hubiese ocurrido en Inglaterra, EE.UU. o Alemania, magnificado por la amplitud de medios que se hubiesen movilizado.

Está documentado que algunos asesinos en serie comenzaron maltratando animales

La indiferencia ante semejante masacre es lo que provoca que las personas que aman a los animales tengan pensamientos “insanos”, malvados y crueles. El ojo por ojo seria lo que se merecerían estos miserables. Son seres inmundos que no deberían vivir entre nosotros.

Se han estudiado a estos individuos y algunos profesionales han llegado a estas conclusiones: "No todo individuo que haya maltratado a animales acabará siendo un asesino en serie, pero casi todos los asesinos en serie cometieron actos de crueldad con animales", afirma el Dr. Randall Lockwood, psicólogo y vicepresidente de Humane Society of the USA.

 

Si conoces algún caso de maltrato animal, puedes llamar a los siguientes teléfonos o enviar un email a:

SEPRONA: Telf: 915 142 400 Email: [email protected]

PACMA: Telf: 615 571 868 Email: http://www.pacma.net/

Si por el contrario quieres denunciar anónimamente, manda tus documentos y/o fotografías a: [email protected]

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