Cuanto peor mejor: Por qué el separatismo dejará caer a Sánchez y prefiere a la derecha en La Moncloa

  • Cataluña
  • 16-01-2019 | 08:01
  • Escribe: Pedro Riscal

Torra necesita en Madrid a un enemigo verdaderamente odioso para poner en marcha su alzamiento utilizando la vía eslovena.


Puede resultar sorprendente para el observador no familiarizado con las fechorías del Procés que el independentismo niegue su apoyo a Pedro Sánchez y sus presupuestos y se arriesgue a perderle en Madrid para que las fuerzas vivas de la derecha ocupen su lugar. Tiene su explicación: cuanto peor, mejor.

Ayudaron a Pedro Sánchez a acceder a la presidencia del Gobierno combatiendo a Rajoy con sus votos en una moción de censura que le echó del gobierno y de la política. Y disfrutaron del cambio de talante en La Moncloa. La implacable contundencia de Rajoy y Soraya dejó paso a otro paisaje con una actitud comprensiva, dialogante y hasta amistosa. Sánchez ofreció su mano al independentismo tendiendo puentes para alcanzar un diálogo que permitiera resolver el conflicto catalán. De buen rollo. Sin amenazas. Sin 155. "Vamos a llevarnos bien". Y todo eso, poniendo en riesgo el voto español.

El buenismo de Pedro Sánchez no le conviene al separatismo

Es lo que en la derecha se ha venido a llamar el "buenismo" de Pedro Sánchez. Son tantas y tan buenas las intenciones de Sánchez que si se trata de dinero le ha dado en sus presupuestos a Cataluña más de lo que el más exigente de los separatistas podía esperar. Si se trata de los presos, les ha trasladado a una cárcel catalana, les ha rebajado la acusación de rebelión cambiándola por sedición e incluso juguetea con el indulto como una prerrogativa que está en su mano y está dispuesto a aplicar. Por un amigo lo que haga falta.

Sin embargo, los separatistas catalanes no parecen sentirse cómodos con la amistad de Sánchez. Es como el abrazo del oso. Con tanto buenismo la población indepe se pregunta si no habría que aceptar la mano que tienden desde Madrid para entenderse con España de una vez. A fin de cuentas el dinero es el origen de todos los conflictos. Y Sánchez ya ha demostrado que puede ser generoso con Cataluña y acabar con el mito de que "España nos roba". ¿Qué más da, entonces, si Cataluña es república o una región de España si el dinero fluye y todos vivimos bien?

¿Y qué pasará si vuelve el PP o el "trifachito"?

Esa reflexión se la hace el pueblo inocente, pero no los cabecillas culpables de la revuelta. Han llegado demasiado lejos y ya no pueden dar pasos hacia atrás. Es tal su grado de fanatismo que el buen rollo de Sánchez les resulta engorroso. Necesitan vender a España como un enemigo feroz, y Sánchez no da esa imagen en Cataluña.  No es el interlocutor maléfico que precisan sus fines. Y no les interesa. Pulgar para abajo. 

¿Y qué pasará entonces? ¿Y si vuelve el PP con un Casado que parece más malvado que Rajoy y Soraya juntas? ¿Y si además se apoya en Ciudadanos y VOX, lo que los indepes catalanes llaman el "trifachito", y gobiernan en España como en Andalucía, cogidos de la mano y unidos en el objetivo común de exterminar por las buenas o por las malas lo que quede del separatismo catalán?

Pues mejor. Ese escenario le es mucho más conveniente al independentismo que el de un gobierno simpático, predispuesto a acuerdos y a reconocer las singularidades del país catalán. Para que la llama republicana se mantenga viva y no pierda intensidad es fundamental enfrentarse a un enemigo que encabrone, que genere tensión y odio. Y ese no es Sánchez. Y sí Casado.

El independentismo (ofendido) le pide a Sánchez gestos imposibles

Los partidos independentistas se hacen los ofendidos. Han pedido gestos y no se los han dado. Claro, esperan que les digan sí al referéndum de autodeterminación y que les aplaudan con las orejas su nueva república. Todo lo que no sea eso, y sacar a los presos de la cárcel, no es aceptable. Y, obviamente, Sánchez no les va a dar lo que piden a no ser que desee salir en globo de España para no volver nunca más. Se trata de respetar la Constitución, ganar votos en Cataluña y de no perderlos en España.

Y tienen previsto dejar a Sánchez tirado y sin apoyos para sacar adelante sus presupuestos. Sánchez deberá despedirse de La Moncloa sin agotar la legislatura, como pretendía, y si hacemos caso de los sondeos, deberá dejar también espacio para que la derecha unida recupere el mando en España. 

Los separatistas necesitan a la derecha más dura en La Moncloa

Y con la derecha llegará el 155, los agravios, no nos quieren, recortes, piolines, cierre de TV3, control del dinero, adiós a las embajadas, cambio en la educación y mucho castellano en todas partes. Eso es precisamente lo que el independentismo necesita para rebelarse contra la injusticia opresora que viene de fuera y rearmarse para recuperar el apoyo de un pueblo que empieza a estar hastiado de tanta batalla estéril. Nadie les avisó de que esta historieta del Procés podía llegar a ser tan larga y aburrida. Por eso nada mejor que una derecha dura e implacable en Madrid para recuperar argumentos y seguir escribiendo un relato del Procés a su medida.

El alzamiento y la vía eslovena

Esa es la realidad, el separatismo ve más próximo su objetivo republicano con el PP, Ciudadanos o VOX, o los tres, en La Moncloa. El enemigo es más identificable en ellos que en Sánchez. Y cuanto más ejemplares, e inaceptables, sean las "plagas" que se decidan desde Madrid para enviar contra los rebeldes catalanes, más justificado estará el deseado alzamiento popular y el empleo de la vía eslovena, como propone Torra, escrita con sangre y muertos. Todos lo sabemos. El Procés se encuentra en una vía muerta que precisa de nuevos alicientes para avanzar. La alternativa eslovena, por ejemplo. 

Y para llegar ahí, mucho mejor con Casado arropado por Ciudadanos y VOX. Contra el enemigo se vive mejor. Como en las películas: para que haya buenos tiene que haber malos. Y los malos, cuanto más malos, mejor.

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