Conoce a John George Haigh, más conocido como el 'Asesino del baño de ácido'

  • Enciclopedia
  • 12-05-2021 | 09:05
  • Escribe: Macarena Moreno




El inglés se hacía pasar por contador, abogado e ingeniero para contactar con sus víctimas

Entre los asesinos en serie más terroríficos de la historia de Reino Unido se encuentra John George Haigh. 

Y es que el británico se encargaba de ganarse la confianza de sus víctimas, matarlas, robarles el dinero y después se deshacía de ellas con ácido sulfúrico. 



Pero para entender mejor su carrera delictiva nos tenemos que remontar a los años 30

Por aquel entonces el joven se había casado y había tenido una hija. El matrimonio no duró mucho, ya que antes de que cumplieran el año juntos como marido y mujer este fue encarcelado por fraude



Entre los principales objetivos que siempre motivaron a John estaba el dinero, por lo que desde una edad temprana comenzó a estafar y robar.

Pero fue desde su primera encarcelación cuando el cuadro familiar se rompió de tal forma que su expareja dio en adocción a la niña que habían tenido y su familia le excluyó por completo.



A partir de este momento, el inglés se mudó hasta Londres donde primero comenzó trabajando como chófer y después se hizo pasar por abogado y estafó a varias personas. 

Nada más descubrirse la verdad, este fue nuevamente arrestado y pasó un tiempo en la cárcel, lugar en el que comenzó a pensar que el motivo por el que siempre lo pillaban era porque no acababa con la vida de sus víctimas. 



Por lo que una vez que lo había puesto en libertad, John George Haigh se hacía pasar por un contador de una empresa de ingeniería y hasta contó con un empleado llamado McSwan.

Pero con el transcurso del tiempo y tras haber conocido más a fondo a su compañero de trabajo, el británico se encargó de asesinarle en un arrebato de celos

Tras acabar con su vida, este se dirigió hasta la casa de sus padres y les comentó que su hijo había huido hasta Escocia para así escapar del servicio militar. 

Haigh al cabo de los días descubrió que el cuerpo se había descompuesto, por lo que no dudó en tirarlo al pozo para eliminar cualquier prueba que lo delatase. 

Después se encargó de robar la pensión del mismo y vender sus propiedades.

Con el dinero que había adquirido se compró un taller donde tenía pensado llevar a sus víctimas para acabar con sus vidas.

A partir de este momento el inglés comenzó una sucesión de crímenes, en el mayor de los casos se trataba de personas adineradas con el fin de robarle sus pertenencias. 

Y para que no quedara rastro de los cuerpos se encargaba de disolverlos en ácido, motivo por el que se ganó el apodo del 'Asesino del baño ácido'.

Finalmente, la policía pudo dar con su paradero, registraron el taller donde se encontraba y recogieron varias pistas que lo incriminaban directamente

Por lo que los agentes procedieron a detenerle y aunque durante su encarcelamiento quiso justificar los homicidios diciendo que tenía demencia, el juez terminó sentenciándolo con la horca y murió el 10 de agosto de 1949.

 

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