Confirmado: Sánchez hizo un favor a Puigdemont desacreditando al juez Llarena a través de la Abogacía del Estado

  • Cataluña
  • 05-10-2021 | 21:10
  • Escribe: Daniel Guerra

El presidente del Gobierno tenía interés en que Puigdemont consiguiera una nueva victoria judicial y le 'puso la zancadilla' al juez Llarena




Pedro Sánchez y el Gobierno socialcomunista han tenido mucho que ver en el hecho de que la justicia italiana no haya querido extraditar a Carles Puigdemont a España a pesar de las causas judiciales pendientes que tiene en nuestro país.

A Sánchez y compañía no le interesaba lo más mínimo que el ex presidente catalán volviera a España después de lo acontecido en los últimos meses y con lo que venía por delante, con la negociación de los Presupuestos en marcha (se ha llegado a un acuerdo recientemente) y con la mesa de diálogo con la Generalitat activa desde hace semanas.



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Razones de interés político fueron, por tanto, las que movieron al presidente del Gobierno a desacreditar, a través de la Abogacía del Estado, al juez Pablo Llarena al respecto de la euroorden sobre Carles Puigdemont. Si a eso le sumamos los recientes indultos a los presos del procés, nos encontramos con un escenario que no invitaba a que la justicia italiana se mojara en todo este entramado.



Está confirmado: desde el Tribunal Supremo están convencidos de que Pedro Sánchez les ha puesto la 'zancadilla' al trasladar a la Justicia Europea, empleando a la Abogacía del Estado (que no tiene competencias para este tipo de asuntos), que la euroorden de Pablo Llarena contra Puigdemont estaba desactivada. La carta de Llarena a una jueza italiana afirmando que la orden está activa ha dejado al juez y a todo el sistema judicial español a los pies de los caballos. Y Sánchez es el responsable.

Por si esto fuera poco, el Tribunal Constitucional sí se ha puesto del lado de Pablo Llarena en cuanto a la vigencia de las órdenes de detención internacionales no solo de Puigdemont, sino también de Clara Ponsati y de Antoni Comin.



No es de extrañar, por tanto, la reacción que ha tenido Pablo Casado a todo este asunto: "Si los países de nuestro entorno ven que Sánchez gobierna gracias a Puigdemont e indulta a los socios de Puigdemont, ¿qué van a hacer? no meterse en líos", explicaba este lunes. "En vez de estar con el Tribunal Supremo para que diplomáticamente se vea necesario que sea entregado, pone palos en las ruedas y manda a la Abogacía del Estado contra el Tribunal Supremo", apuntó en su entrevista en TVE. Y dijo más verdades como puños: "El Gobierno no sólo está cruzado de brazos, sino que está deseando que los jueces no entreguen a Puigdemont, porque eso revienta la mesa de negociación".

Lo que oculta Puigdemont

En cualquier caso, Puigdemont y sus secuaces están jugando con el lenguaje para hacer ver que la justicia española ha perdido la 'guerra'. Pero ha quedado patente que solo fue una batalla más. Y es que la extradición de Puigdemont no se denegó, solo se suspendió.



Todavía falta por conocer que dictaminará el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el margen de cada país para denegar una entrega o lo que dirá el Tribunal General de la UE sobre la cuestión de la inmunidad. Queda camino judicial por delante por recorrer y quien ríe el último, ríe mejor.

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