Cebrián se venga de Felipe VI tras su discurso "poco inspirador"

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  • 25-03-2020 | 06:03
  • Escribe: Iker Gurpegui

El periodista echó de menos un bote salvavidas de Zarzuela en 2017




Juan Luis Cebrián perdió los mandos de PRISA a finales de 2017 tras haber intentado retener amaras con "un café en La Moncloa y desayuno en Zarzuela".

Pero el exdirector de El País no recibió el capote que esperaba de Casa Real y ahora se ha querido cobrar venganza.



Otro profeta del pasado

El periodista, otro profeta del pasado que se suma al carro, dice que "en septiembre del año pasado, un informe de Naciones Unidas y el Banco Mundial avisaba del serio peligro de una pandemia que, además de cercenar vidas humanas, destruiría las economías y provocaría un caos social".

Y recuerda que este informe "llamaba a prepararse para lo peor: una epidemia planetaria de una gripe especialmente letal transmitida por vía respiratoria. Señalaba que un germen patógeno de esas características podía tanto originarse de forma natural como ser diseñado y creado en un laboratorio, a fin de producir un arma biológica. Y hacía un llamamiento a los Estados e instituciones internacionales para que tomaran medidas a fin de conjurar lo que ya se describía como una acechanza cierta".



Triunfadores y perdedores

Cebrián dice que "no por casualidad países como Corea del Sur, Singapur y Japón sobresalen en el podio de los triunfadores frente al coronavirus. Este nuevo orden mundial ha de plantear interrogantes severos sobre el futuro de la democracia y el desarrollo del capitalismo. También sobre el significado y ejercicio de los derechos humanos, tan proclamados como pisoteados en todo el orbe".

También recuerda que "por mucho que griten los populistas es la hora de los filósofos. Uno de los más respetados en el ámbito del Derecho, el profesor Luigi Ferrajoli, llamaba precisamente desde Roma, apenas días antes de que la ciudad se cerrara al mundo, a levantar un constitucionalismo planetario, 'una conciencia general de nuestro común destino que, por ello mismo, requiere también de un sistema común de garantías de nuestros derechos y de nuestra pacífica y solidaria coexistencia'".



Y es entonces cuando se acuerda con mala baba de Felipe VI: "Palabras que me hubiera gustado escucharan los españoles días atrás en alguno de los mensajes a la nación, tan bienintencionados como poco inspiradores".

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