Barnaby Jack, el hacker "bueno"

  • Enciclopedia
  • 16-04-2022 | 03:04
  • Escribe: Laura Abad
Cuando oímos la palabra hacker, rápidamente pensamos mal. En este caso, este hacker trabajaba para el lado bueno


Barnaby Jack, el hacker neozelandés de 35 años, falleció repentinamente en su hogar de San Francisco. La muerte de Jack  sorprendió a muchos dentro del mundo hacker, que no se explicaban lo sucedido. Jack iba a participar en una conferencia Black Hat, a celebrarse en Las Vegas (Estados Unidos), para presentar cómo era posible atacar un marcapasos para causarle la muerte a una persona a 9 metros de distancia.

Eera reconocido dentro de su profesión por ser uno de los mejores hackers white hat, (hackers buenos) a diferencia de los hackers black hat (hackers malos) que atacan redes seguras para destruir datos o que convierten portales de una compañía seria en una página para chistes, los hackers white hat penetran los esquemas de seguridad por razones muy diferentes, como lo pueden ser para probar un sistema de seguridad propio o como parte de su labor en una compañía que fabrica software de seguridad. 



La especialidad de Jack era encontrar fallos en los micrordenadores que controlan equipos determinados, como dispositivos utilizados en medicina y cajeros automáticos, lo que obligaba a los creadores de dichos equipos a retocar sus diseños. Dos de sus logros más reconocidos fueron el ataque a un cajero automático en el 2010 para que dispensara billetes sin tener que tocarlo, o "jackpotting", y sus investigaciones en el campo médico.

Su demostración puso contra la pared a muchos fabricantes de cajeros, quienes se vieron obligados a modificar sus diseños o convertirse en el objeto de críticas por más de un experto en seguridad. En el 2011, Jack se encontraba trabajando con un equipo en McAfee y decidió concentrarse en la medicina.



¿Su descubrimiento? Atacó una bomba de insulina a 9 metros de distancia de forma inalámbrica y demostró, gracias a un maniquí transparente que se llenó totalmente, que era posible liberar toda la dosis de insulina sin pausa alguna lo que convertía a una máquina inocua en un dispositivo letal. Con esta prueba, el fabricante de equipos médicos Medtronic tuvo que modificar sus diseños después de las pruebas presentadas por Jack.

Uno de sus descubrimientos fue demostrar cómo era posible atacar el sistema inlámbrico que conectaba los marcapasos y los desfibriladores con los monitores que reciben información acerca de las operaciones llevadas a cabo sobre el paciente. Jack no dió el nombre de la compañía para la cual estaba trabajando, pero esperaba encontrar una forma de prevenir ataques intencionales sobre pacientes con dolencias cardíacas.



En el momento de su muerte, era el Director de Seguridad para Dispositivos Integrados en IOActive, una compañía especializada en seguridad para ordenadores. Sus colegas en el campo describieron su muerte como una tragedia que los privó de una persona brillante, creativa y energética: incluso el gobierno de los Estados Unidos elogió la labor de Jack, añadiendo que sus descubrimientos habían contribuido a mejorar el campo de los dispositivos médicos.

Un año después de su muerte se dio la versión oficial. Jack había fallecido por una sobredosis de cocaina y alguna droga más. Estas explicaciones no convencieron a muchos de sus compañeros, que no dudaron en afirmar que había sido intencionada. La conspiración estaba en marcha.



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