¡¡Asómbrese ante el cinismo desmesurado del gurú 'facha' del independentismo!!

  • Cataluña
  • 22-02-2019 | 09:02
  • Escribe: Redacción

El politólogo Ramón Cotarelo, uno de los gurús del independentismo, hablaba en 1992 como los que ahora llama 'fachas'. ¡¡Retratado!!


Ramón Cotarelo es el independentista ‘facha’. Politólogo madrileño, ha sido adoptado por Cataluña durante el procés, captado por los líderes de la secta quién sabe por qué aviesas razones. Hasta ahí bien. Lo que llama la atención es la curiosa opinión que tenía sobre el independentismo catalán hace unos años…

Es precisamente en base a un artículo de opinión que escribió en 1992 sobre el separatismo en Cataluña por lo que nos atrevemos a llamarle ‘facha’, que es la definición que hace él de todo aquel que no comulga con ruedas de molino en Cataluña en la actualidad. En esa época, y en Diario 16, hablaba de una manera mucho menos amable sobre el independentismo. ¡Lo que hay que ver! (El charlatán infame y ruin de Cotarelo habla de "genocidio" contra Cataluña).

La hemeroteca le pasa factura al gurú ‘facha’ de los indepes

La hemeroteca ha jugado una mala pasada una vez más a los interesados separatistas. Con tal de chupar del bote, más de uno es capaz de cambiarse la chaqueta las veces que haga falta. Y Ramón Cotarelo lo demuestra de una manera que llama mucho la atención. De la vehemencia con la que criticaba al separatismo a la vehemencia con la que actualmente lo defiende hay un abismo. 

“El nacionalismo, ese desmedido, arrebatado y excluyente amor a la nación propia por la que se está dispuesto a derramar sangre, generalmente ajena, es el sucedáneo de otras ideologías, hoy en almoneda”, afirmaba en aquella época Cotarelo. “Hora es de comprender que nacionalismo sólo hay uno y que la diferencia entre el 'moderado' y el 'radical' que hacen las gentes finas es como echar margaritas a los puercos. Llamamos 'moderados' a los nacionalistas que no degüellan, pero no por eso son menos radicales en su anhelo separatista”, añadía. ("¡Quieren boicotear cualquier solución que no sea la violencia!". ¿Qué te has fumado, Cotarelo?).

¿Increíble, verdad? Sobre todo teniendo en cuenta que este tipo ahora acusa al Estado español de “genocidio” contra Cataluña o define así el juicio contra los golpistas del procés: “Es un juicio al independentismo disfrazado de juicio penal por hechos objetivos supuestamente delictivos. Es más, prueba que esto es un juicio a la Cataluña independiente que ya es una realidad. ¿La prueba? El contenido de la sentencia es irrelevante desde el momento en que el independentismo niega al Estado la legitimidad para juzgarlo. Tanto si los presos son absueltos como si no, el proceso seguirá su curso con nuevos profetas desarmados”.

“Nunca se sabe si (los indepes) aceptan las reglas del juego o juegan a aceptar las reglas”

Pero sigamos con su artículo en Diario 16 en 1992, que no tiene desperdicio: “¿Acaso Pujol aceptará que su amor a la patria catalana se repute menor que el de Colom y éste que el suyo se considere inferior al de quien aprieta el gatillo? La diferencia no puede estar en las arrobas de amor patrio, sino en los medios para hacerlo fructificar en feliz coyunda independentista. Con ser ello muy importante, la cuestión no es si hay boda, sino según que rito”, apuntaba.

Entonces decía justo lo contrario de lo que dice en la actualidad: “Concedido el propósito final de todo nacionalismo, claro en el caso de los matarifes de la liberación patria, se oscurece en el de los independentistas tácticos, moderados o no rabiosos. Son estos genios en el arte de administrar la cal y la arena y en hacer malabarismos con las palabras. Nunca se sabe si aceptan las reglas del juego o juegan a aceptar las reglas”. Para mear y no echar gota. (La pataleta del 'abducido' Cotarelo por el juicio televisado del 1-O… ¡Solo le falta pedir el VAR!).

“No se olvide que, para los nacionalistas, la divisoria ordinaria entre veracidad y mendicidad está relativizada por aquel amor a la patria. Ésta exige muchos sacrificios. Y cuando se está dispuesto a arriesgar la vida por ella, ¿qué importa una mentira más o menos? Como siempre, no son las palabras de los nacionalistas lo más significativo, sino sus actos”, finalizaba. ¿En qué momento cambió de opinión? O mejor dicho, ¿en qué momento le ‘pagaron’ una chaqueta nueva que lucir? ¡Vergonzoso!

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