Así son los nuevos yihadistas 'españoles': ¡¡Están entre nosotros!!

  • Sucesos
  • 18-08-2019 | 08:08
  • Escribe: Bárbara Hermida Carrera
Inmigrantes de segunda generación, con hábitos occidentales y sin apego religioso, son los nuevos terroristas en potencia.


Tras los atentados sucedidos en 2017 en Barcelona, las Fuerza de Seguridad del Estado español han determinado que el perfil de los yihadistas que atentan contra nuestro país ha cambiado radicalmente.

Si bien los atentados como el 11-M en Madrid fueron perpetrados por extremistas religiosos recién llegados a Europa, los últimos atentados sufridos por el continente europeo señalan que este perfil ya no corresponde a las neuvas amenazas islámicas a las que se enfrentan los Cuerpos de Seguridad en su día a día. (¡¡El Gobierno de Zapatero cesó al fiscal Fungairiño para satisfacer a ETA!!)



Los nuevos integrantes de la Yihad son más jóvenes, y son inmigrantes de segunda generación, habiendo nacido ya en nuestro país. 

Como cualquier joven español, sus costumbres son completamente occidentales: beben alcohol, salen de fiesta, conocen chicas, fuman y consumen drogas. Tampoco son especialmente religiosos, dado que no reciben la versión más completa e integrista del Islam en su formación religiosa en nuestro país. 



Fáciles de adoctrinar por su desarraigo

El hecho de no 'pertenecer a ningún lugar' es la principal razón por la que estos jóvenes son víctimas fáciles de engañar por las ramas más radicales del Islam.

No en vano, en España  son considerados 'moros', llegando a ser infavalorados por algunos sectores de la población. Al visitar el país de origen de su familia, tampoco son bien recibidos, pues son considerados 'españoles'.



Este desarraigo social convierten a los jóvenes en un blanco fácil para el adoctrinamiento. Este fue el caso de Youseef Aalla, Younes Abouyaaquob y Mohamed Hichamy, los terroristas de las Ramblas y Cambrils, los cuales fueron adoctrinados de forma 'exprés' (en menos de dos años) por Abdelbaki Es Satty.

Según varios vecinos de los muchachos, tras conocer a Es Satti en Ripoll, los chicos "dejaron de jugar al fútbol, realizaban los rezos diarios y no saludaban a las chicas". Dos años más tarde, estos mismos jóvenes cogerían una furgoneta y atropellarían a más de cien personas en las Ramblas, e intentarían perpetrar algo semejante en Cambril con un Audi. 



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