Así intenta el independentismo hacerle daño a España

  • Cataluña
  • 02-07-2019 | 08:07
  • Escribe: Pedro Riscal

Todas las medidas de boicot a productos españoles que han fracasado en Cataluña en los últimos años.


No es nuevo de ahora. Es ya una tradición que desde Cataluña los que manejan los resortes del poder intenten influir entre la ciudadanía para desviar sus preferencias de consumo hacia donde más les interesa: a favor de empresas que simpaticen con el Procés y en contra de los intereses comerciales que puedan favorecer a España.

Dentro de esta filosofía de juego hay que entender la decisión de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) de poner en marcha un buscador on line para que los consumidores catalanes no se equivoquen y elijan sus productos en función del compromiso de las marcas con el proceso secionista. 


Torra y los demás miembros del Govern catalán han intentado quitarle hierro al asunto negando que se trate de un boicot a los productos españoles. Pero lo es. La campaña se llama "Consumo estratégico" y pretende marginar a las empresas que no simpatizan con el movimiento independentista. Esta medida forma parte de una larga lista de acciones generadas desde el separatismo para reducir el consumo de productos españoles en Cataluña potenciando aquellos otros que lleguen al consumidor avalados por un compromiso independentista.

Retirada de dinero de los bancos

Fue el 20 de octubre de 2017. ANC y Òmnium Cultural, dirigidas por los presos Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, propusieron a la ciudadanía sacar 155 euros de sus cuentas en los cinco bancos más importantes instalados en Cataluña (Caixabank, Sabadell, Bankia, BBVA y Santander), tal y como recuerda Crónica Global. Era también una manera de protesta contra la decisión de Caixabank y Banc de Sabadell, los dos bancos catalanes más importantes, de trasladar su sede a territorio español. Salvo las colas iniciales que se produjeron ante las sucursales bancarias, la acción  no revistió ninguna trascendente. Fue un fracaso.


"¡Cataluña dice basta!"

Mucho antes, en 2012, se produjo la movilización de un grupo de empresarios independentistas que se unió para poner en marcha una campaña para pagar el IRPF, el IVA y el Impuesto de Sociedades a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) en vez de a la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT). La movilización se llamó "Catalunya diu prou" (Cataluña dice basta) y buscaba una “insumisión fiscal” que sólo consiguió arrastrar a una cincuentena de sociedades, ayuntamientos y contribuyentes. La iniciativa careció de sentido porque luego la AEAT transfirió sus impuestos a Hacienda.

“No quiero pagar”: guerra los peajes

También 2012 se organizó la campaña "No vull pagar" (No quiero pagar) en los peajes de las autopistas catalanas, supuestamente porque con ese dinero el Estado pagaba las infraestructuras del resto de comunidades españolas. Otro caso claro de insolidaridad. La acción fue apoyada poir ERC, la CUP, Solidaritat Catalana per la Independencia y particulares como Quim Torra o Miriam Nogueras.



Sólo consiguieron organizar un caos monumental en las autopiestas catalanas, los empleados se vieron obligados a levantar las barreras de los peajes y llegaron las sanciones del Servicio Catalán de Tráfico. La medida quedó en nada, aunque este es un punto que los CDR siempre han aprovechado para generar malestar ciudadano de forma puntual.

“Parar la economía catalana una semana”

En 2013 Oriol Junqueras se planteó el reto de parar la economía catalana durante una semana para dañar al PIB español, generar dudas entre los acreedores de la deuda española y poner en el disparadero la prima de riesgo española. En resumidas cuentas se trataba de un boicot contra la propia Cataluña que nunca se llevó a la páctica por lo irracional de su planteamiento.

Boicot a Freixenet

El independentismo puso al cava de la marca Freixenet en su punto de mira en 2014 por un spot navideño en el que brindaba “por los próximos cien años juntos” y por la posición contraria al independentismo del presidente de la compañía, Josep Lluís Bonet.

ERC animó a la población catalana de prescindir de Freixenet en sus compras, pero el efecto deseado fue compensado de forma sobrada con el aumento de las ventas en el resto de España. Nuevo fracaso de los boicots secesionistas.

Juguetes y comercios en castellano

La Plataforma per la Llengua pidió a la ciudadanía en las navidades de 2014 que denunciara a los fabricantes de juguetes que no etiquetaran sus productos en catalán.  Se reclamaron multas, entre otros, a Playmobil y Lego. En la misma línea hay que entender la aparición de una app para identificar los comercios que no atendían a sus clientes en el idioma catalán, como el caso de los zumos Granini, que no se dejó intimidar y mantuvo sus etiquetados en castellano. Fue otro fracaso de las medidas de presión independentistas.

Boicots por la lengua

La lengua ha sido utilizada para desunir en lugar de como herramienta de comunicación entre las personas. A Air Berlín llegaron a llamarla "aerolínea nazi" por utilizar sus comunicaciones con los pasajeros en castellano. Telecinco también sufrió otro boicot de la Plataforma per la Llengua, así como recientenente la Pizzería Bo di Napoli, contra quien se levantó una cruenta campaña ded imagen por no disponer de cartas en idioma catalán. 

 

El efecto de las redes sociales

Para cumplir sus objetivos, el secesionismo ha utilizado de forma estudiada y eficaz las redes sociales Así lograron influir entre los usuarios para boicotear los productos de pan y pastelería del candidfato al ayuntamiento barcelonés por el PP, Josep Bou, o en una horchatería del Poble Nou que cometió la "desfachatez" de servir una horchata a Inés Arrimadas en un descanso de su actividad política en plenas elecciones. Los hermanos Roca, cuyo restaurante llegó a ser considerado el mejor del mundo, también sufrieron las iras de estos descerebrados por ofrecer sus instalaciones a los Premios Princesa de Girona después de que el ayuntamiento de Girona prohibiera su ceremonia en el auditorio de la ciudad. 

Muchas ideas, muchas medidas, pero éxito cero. La campaña de odio contra España no funciona. Sencillamente porque están muy lejos de ser mayoría. Y mientras sigan siendo minoría, sus campañas tendrán únicamente un efecto minoritario. 

 

 

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